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El Gobierno central ha permanecido indiferente a los reclamos de la gente.
Por Magaly Rey Rosa Al
final, parece que no se alcanzará el objetivo de “balancear el
crecimiento económico y la protección ambiental” en la Conferencia de
las Naciones Unidas sobre el cambio climático, que se celebra en Bali.
Como
siempre, son los más responsables de la contaminación y destrucción
ambiental, los más poderosos y los más ricos, quienes logran boicotear
la reunión y minimizar las medidas necesarias, para enfrentar el cambio
climático.
Una vez más,
Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y Arabia Saudita hacen gala de
su miopía y prepotencia, frente al sufrimiento de millones de seres
humanos condenados a padecer las consecuencias de un cambio climático
planetario causado -en gran medida- por las acciones y el consumo de
los habitantes de los países más desarrollados. ¡En nuestro mundo
existen ya 25 millones de refugiados ambientales!
Pero
la actitud prepotente y la falta de visión no son características solo
de los poderosos del Norte. Este miércoles, el Tribunal de Sentencia
Penal de Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente, de San Marcos,
dictó sentencia condenatoria de dos años de prisión conmutables para
dos líderes de San Miguel Ixtahuacán, a pesar de que los investigadores
del Ministerio Público -que llegaban a la zona en helicópteros
contratados por Montana- no pudieron presentar pruebas contundentes de
los delitos de que se acusó a los hoy condenados.
Siete
son los acusados por la compañía canadiense Montana Explotadora, de
coacción, lesiones leves y graves, amenazas e instigación a delinquir.
Se condenó a dos, por el delito de lesiones leves. Los otros cinco
acusados fueron absueltos; y no prosperó la petición de que pagaran Q2
millones por daños.
Causó
frustración e indignación lo que llevó a los campesinos marquenses a
tapar las carreteras de acceso a la mina. Hace más de dos años que
Montana se lleva el oro de sus montañas.
Pocos
vecinos tienen trabajo en la mina. Las casas de los vecinos de la mina
se rajan. Las promesas de la explotadora de minerales no se
materializan. Las consultas y las demostraciones pacíficas de rechazo a
la minería de metales no han tenido ningún resultado.
El
Gobierno central ha permanecido indiferente a los reclamos de la gente.
Los vecinos, que saben lo dispares que son las fuerzas, bloquearon la
carretera porque están desesperados y frustrados, y ya no saben qué
hacer para defender sus derechos y su forma de vida.
Mientras el precio del oro sigue subiendo, a ellos se les siguen llenando de polvo los pulmones.
La
presencia y la prepotencia de la compañía minera están provocando
tensión en una zona donde la población gozaba de una paz que terminó
con la llegada de aquella. |