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Por Juan Figuerola de Bosque Nuestros. Compartimos este
breve comunicado con ocasión de la manifestación realizada la mañana de hoy
martes 16 de junio del 2009, frente a la embajada del Perú en Costa Rica.
Tres manifestantes fuimos
recibidos por el señor embajador del Perú, el señor cónsul y un asesor. Primero
nos presentamos: Emma Hilario (peruana residente en Costa Rica), Edison
Valverde (costarricense) y Juan Figuerola (peruano - costarricense). Acto
seguido, manifestamos nuestra preocupación por los hechos de sangre ocurridos
en la selva, así como nuestra sentida solidaridad con las familias de todos los
hermanos caídos, tanto policías como indígenas.
El señor embajador nos
manifestó su solidaridad con los pueblos de la Amazonia y nos dijo que éstos
habían actuado azuzados por fuertes presiones externas, especialmente de dos
países: Bolivia y Venezuela. Le respondimos que, en todo caso, habría que
agregar un tercer país: Estados Unidos, pues los hechos se dieron en el marco
de la aprobación de leyes complementarias al Tratado de Libre Comercio con ese
país, mediante las cuales la Amazonia se abre a la explotación comercial
irrestricta de los recursos naturales por parte de empresas transnacionales.
También nos manifestó el señor
embajador que no había que darle tantas vueltas al tema: que bastaba revisar
las cifras oficiales de las muertes: de un total de 33 fallecidos, 24 eran
policías y 9, indígenas. Según el señor embajador, estas cifras reflejan
quiénes habían sido los verdaderos agresores.
Le respondimos que las cifras
son números y todavía están por confirmarse. Pero dada la gravedad de los
hechos, una comparación así es irrelevante; podría haberse perdido la vida de
un solo hermano peruano, policía o indígena, y eso habría bastado para deslegitimar
cualquier desenlace violento. El problema de fondo no es el enfrentamiento en
sí mismo, sino las acciones previas y la forma como el gobierno manejó la
comunicación con los pueblos indígenas. Nosotros consideramos que tienen razón
al reclamar que sus derechos fueron irrespetados.
El Perú en general y la selva
en particular, es una nación compuesta por multitud de etnias y culturas, con
una gran riqueza y diversidad de idiomas, costumbres, manifestaciones
artísticas, cultivos, animales de cría, formas de relacionarse entre pueblos, y
con el entorno natural. Históricamente se ha impuesto en el Perú una cultura
dominante que ha irrespetado a las culturas y etnias autóctonas.
¿Recuerda usted cuándo fue la
última vez que vio alguna noticia positiva sobre los pueblos de la Amazonia
peruana, resaltando sus culturas y su cosmovisión? ¿Verdad que no? Pues
precisamente ahí radica el problema.
Los peores influjos externos
no provienen precisamente de otros países, sino del propio Perú. De culturas
dominantes que ignoran y rechazan lo autóctono. De gobiernos indiferentes que
superponen tratados internacionales por encima de las visiones de desarrollo y
bienestar de los propios pueblos del Perú. De políticos más interesados en
acumular poder y dinero, que en reivindicar a los pueblos indígenas y
garantizar la convivencia pacífica y el bienestar de las futuras generaciones.
Creemos que los lamentables
hechos acaecidos en Bagua deben ser motivo de profunda reflexión, pero también
son una oportunidad sublime para volver la mirada hacia los pueblos amazónicos
y tomarlos en cuenta, seriamente, con el mayor de los respetos; que pasen
adelante y que sean ellos quienes digan y decidan cuál es el modelo de
desarrollo que desean.
Y esperamos en Dios que las
altas autoridades del gobierno peruano tengan la capacidad para atender,
escuchar, entender y aprender de los hermanos indígenas, pues son ellos, más
que ningún otro, quienes mejor conocen a esa irreemplazable hija de la Madre
Natura que es la Amazonia.
Lo que hoy está en juego es
algo muy serio; no es un asunto exclusivo del Perú, ni del gobierno peruano, ni
de los hermanos indígenas. Nos corresponde a todos los habitantes del planeta
reaccionar y levantar nuestras voces para exigir un trato justo y respetuoso
para los legítimos guardianes de la Amazonía, pues solo una Amazonia tenemos, y
la vida en el planeta depende de ella. Por eso, desde Costa Rica le hacemos
llegar al pueblo peruano un mensaje de paz y un abrazo solidario, y les
recordamos respetuosamente que por algo puso Dios ahí a nuestros hermanos
indígenas.
San José, 16 de junio del 2009
Nota: Repudiamos el bloqueo de
calle que se dio frente a la Embajada del Perú, realizado por un reducido grupo
de manifestantes. El motivo de nuestra presencia fue otro: enviar un mensaje al gobierno
peruano a través de su sede diplomática, sin la intención de importunar a los
conductores que de buenas a primeras se vieron forzados a cambiar de ruta.
Asimismo, creemos que este tipo de acciones improvisadas y sin sentido, lejos
de sumar apoyos solidarios a la defensa de los hermanos nativos de la Amazonia,
lo único que logran es cosechar malestar y rechazo. Lamentablemente, los
improvisadores al final terminan desempeñando la triste función de infiltrados,
haciéndole de gratis el trabajo a los adversarios, y dejando entrever que si
tuvieran una pizca de poder político, actuarían igual o peor que aquellos
gobernantes prepotentes y negligentes que tanto deploramos. |