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Paises
México
El Petróleo en Chiapas
Fuente: Elaboración propia. 4.3.3. El Macroproyecto de Pemex en las regiones |
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Cuadro 5.2: Reporte del capitán Julián del EZLN sobre actividades de prospección petrolera en la Selva Lacandona |
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Áreas exploradas por la Compañía General de geofísica |
Localidad cercanas a las regiones petroleras |
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1. Noreste de Nuevo Huitiupan |
Betania, Agua Zarca, San Quintín. |
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2. Sierra San Felipe |
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3. Zona de Pichucalco. |
Pichucalco, Amador Hernández, El Guanal, El Zapotal. |
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4. Anticlinal Bachajón |
Agua Azul |
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5. Cañada Las Tazas |
Las Tacitas, Las Tazas y El Horizonte. |
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6. Anticlinal de Santo Domingo. |
Patihuitz, Galeana, Delicias, |
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7. Velasco Suárez |
Velasco Suárez, Plan de Ayutla |
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8. Laguna Ocotal |
Al sur de la laguna Ocotal. |
Fuente: elaboración propia
Resulta esencial notar que la presencia de la compañía francesa de exploración (Compañía General de Geofísica), que opera como filial de una empresa nacional (Compañía Mexicana de Geofísica), interviene en Chiapas junto a muchas otras empresas privadas más que, según revelan Fabio Barbosa y Miguel Badillo,[52] también operaban en la región por lo menos hasta poco antes del levantamiento zapatista. Nos referimos a las empresas mexicanas casa (compañía contratista que opera en Marques de Comillas, propiedad de Carlos Alemán Arjona, pariente del expresidente Miguel Alemán), Comesa, icatec y Perforadata (dedicada a trabajos de sismología), así como las empresas Halliburton (previamente operante en las regiones petroleras de Guatemala) y Lumberg (dedicadas a realizar registros eléctricos), Rotengo (dedicada al examen de muestras geológicas) así como la compañía extranjera Western. No es de extrañar entonces que funcionarios norteamericanos de la gao, así como las asociaciones de geólogos norteamericanas dispongan de informes directos y confidenciales “procedentes de técnicos mexicanos” de Pemex, cuando quien no dispone de información alguna es el pueblo de México para razonable y democráticamente discutir la mejor manera de usar estas riquezas.
Tanto la Compañía Mexicana de Geofísica como Perforadata, Comesa y Western estaban explorando durante los últimos dos años en la frontera con Guatemala, así como en Guadalupe Tepeyac, Altamirano, Margaritas, El Ocotal, El Senso, Antigüit, La Victoria, en la zona de Damasco y al parecer en Los Altos de Chiapas. Por su parte, la empresa Perforadata tenía concesionados trabajos de prospección geológica y geofísica en la provincia de Yaxchilán desde 1985,[53] mientras icatec trabajaba para Pemex realizando estudios de impacto ambiental en la selva y Ocosingo.[54] Las actividades de la Compañía Mexicana de Geofísica son, sin embargo, las únicas que raquíticamente han sido reseñadas por la prensa mexicana,[55] describiendo su exploración geológica, en la cual abren brechas y realizan explosiones de sondeo cada cierta cantidad regular de kilómetros, atravesando en líneas rectas montañas, cañadas, bosques, lagos, obedeciendo siempre el trazo de una cuadrícula perfecta.[56] Según informes de Miguel Badillo esta compañía tuvo hasta febrero de 1994 oficinas en la ciudad de Ocosingo.[57] En 1993 contrata a 1 400 trabajadores procedentes de Oxchuc, Huixtán, Chanal y Tenejapa, así como de otros poblados cercanos de Ocosingo, si bien Mardonio Morales refiere la reaparición de algunos campamentos de trabajadores que podrían ser de esta compañía en la carretera cercana a Chancalhá alrededor del 20 de mayo de 1995. La entrevista de Hermann Bellinghausen al capitán Julián detalla, además, otra oficina de esta compañía en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, cerca de la iglesia de María Auxiliadora. Mientras que Rosa Rojas nos reporta el 5 de diciembre de 1993 un choque de esta compañía con comunidades tzeltales y choles de los municipios de Palenque y Ocosingo, al ocasionar severos daños ambientales en la laguna Tulijá, en el valle del mismo nombre, ocasionados por explosiones exploratorias de la compañía francomexicana.[58]
Según testimonios directos que tuvimos la oportunidad de recoger personalmente en 1996, esta compañía tuvo en la ciudad de San Cristóbal de las Casas un taller de reparación de su propia maquinaria, cerca del cual acostumbraba contratar bajo la coordinación de un administrador francés a numerosos indígenas de la región de Los Altos, los cuales eran regularmente transportados en camiones de redilas hasta la Selva Lacandona; realizó las últimas operaciones de contratación todavía en 1995, si bien no en la medida acostumbrada antes del 1994. Al parecer esta compañía se tomó la precaución de no contratar en sus actividades administrativas a muchos habitantes de San Cristóbal, lo que le permitió, hasta cierto punto, pasar desapercibida por el lugar.
Desde mi punto de vista, el principal problema derivado de la exploración y explotación del petróleo en la Selva Lacandona no debe buscarse sólo en los contratiempos ambientales, que si bien ya han resultado muy severos e irreversibles, actualmente ya existe una negociación de fondo entre las diversas instituciones del Estado encargadas del petróleo y el medio ambiente, así como entre éste y ciertos sectores del Capital y la sociedad civil para proteger las reservas naturales estratégicas del lugar. El problema que, sin embargo, no parece tener visos de solución es el de la población que tanto le estorba al capital petrolero. Comenzando porque ni siquiera existe una conciencia académica clara, no digamos civil, de cómo esta población fue empujada hacia la selva por el mismo desarrollo del capitalismo que hoy, por otras causas, está tratando de expulsarla.
Al respecto resulta esencial tener en cuenta la oportuna reflexión de Mardonio Morales explicando las últimas etapas de la política migratoria del gobierno mexicano para la colonización de la Selva Lacandona, tolerando y alentando la migración, o incluso dibujando el perfil de las actividades económicas para la población campesina que acude a la selva, siempre teniendo como eje una política de explotación petrolera de la región. Aun así Morales no llega a observar el cambio esencial en la política migratoria cuando el Estado mexicano cambia su percepción de los recursos estratégicos de la región (y aquí ya no estamos hablando sólo del petróleo, sino también del agua, la hidroelectricidad, el potencial de agostadero, el megaturismo potencial de las ruinas mayas de la selva, pero sobre todo de la biodiversidad) al considerarlos de manera neoliberal como objeto de venta o concesionamiento a empresas privadas. En el caso de la formación de presas hidroeléctricas y de riego en las reservas de la biósfera, en el caso de la explotación de yacimientos petrolíferos, para que el usufructo de la riqueza pueda ser privado se requerirá de la expulsión de parte de quienes habitan tales territorios.
Aunque los motivos de acoso y violencia constante en contra de las comunidades de la selva en verdad tienen múltiples causas (supuesta regulación de los asentamientos de colonos, uso de la selva para operaciones de narcotráfico, castigos violentos ejemplares a organizaciones campesinas que no se someten, conformación de pequeños o grandes cotos de poder, tráfico de maderas preciosas, fauna salvaje y/o explotación de reservas forestales no maderables como la palma xiate, supuesta protección al medio ambiente, etc.) el control estratégico de los espacios más propicios para la futura explotación petrolera (o de otro tipo de recursos estratégicos), a pesar de su evidente peso, ha quedado inexplicablemente fuera de las investigaciones de quienes han reconstruido la historia de la colonización de la selva. Evidentemente, en función de la ausencia de información pertinente y confiable en torno a este tipo de espacios. Por ello, desde nuestro punto de vista, hoy resulta necesario volver a pensar este tipo de procesos repasando el significado estratégico de cada uno de los espacios en donde la prensa nacional o local, las memorias de las organizaciones campesinas, etc., reportan desplazamientos y conflictos. Pues ello podría ayudar a reconstruir de manera más completa y verídica —en función de la información disponible y la percepción estratégica que en cada momento histórico tienen los diferentes actores protagónicos de la selva— la manera en que los diferentes grupos interesados gestionan y negocian su asentamiento o el control de este inmenso territorio fronterizo.
Aunque la verdadera reconstrucción completa de este proceso requiere de una investigación de archivo y de campo exhaustivas, nos parece pertinente traer a cuento algunos testimonios que podrían llamar la atención de los historiadores para abrir un nuevo tipo de investigación sobre la colonización de la selva. Particularmente interesantes resultan al respecto las memorias de las brigadas de prospección superficial de Pemex, por la manera inesperada en que algunas de éstas dan cuenta involuntaria y someramente de algunos actos de resistencia de las comunidades indígenas de la selva en contra del devastador paso de Petróleos Mexicanos. La manera en que tales comunidades conocen, por experiencia propia o por testimonio de otros grupos indígenas y campesinos, los efectos en la naturaleza, en la producción agrícola y en la organización comunitaria que deja a su paso la arrogante y destructiva explotación petrolera, nos permiten entender sin mucha dificultad esta aguda resistencia. Si a ello se suman los escasos testimonios periodísticos, que dan cuenta tanto de violentas e inexplicables expulsiones (las más de las veces vindicadas en un injusto y a veces falso ambientalismo) en las regiones que sólo Pemex y los gobernantes que disponen de su información confidencial conocen como zonas de potencial petrolero, así como de la propia palabra indígena que describe claramente los vericuetos de este proceso, puede apreciarse de mejor forma, parte de esta importante dimensión descuidada por los historiadores de la selva.[59]
3. Alrededor de 1974, justo cuando se descubre por primera vez la importancia extraordinaria de los sedimentos del Cretácico en la planicie Chiapas-Tabasco, el gobierno federal publica por primera vez un estudio integral sobre la Selva Lacandona, al tiempo en que también por primera vez procede vez a “meter en cintura” a un enorme numero de indígenas migrantes que colonizan la selva por su propia cuenta, fuera de todos los programas oficiales. Para ello se intenta confinarlos, como en pleno siglo xvi, dentro de reservaciones indígenas: tal es el origen de los poblados Velasco Suárez y Frontera Echeverría.
“En 1976” —nos explica Sigrid Dichtl— “se inició la exploración petrolera en Pico de Oro, en la zona de Marqués de Comillas, donde fue establecido un campamento para los trabajadores de la empresa petrolera Pemex. La presencia de los trabajadores de Petróleos Mexicanos trajo como consecuencia inmediata una sustancial elevación de los costos de vida, obviamente en prejuicio de la población local [...] Las migraciones que antes se dirigían hacia el norte y centro de la selva, ahora fueron dirigidas mediante programas gubernamentales hacia Marqués de Comillas, tercer área de colonización.”[60] Se ha denunciado por múltiples medios la manera en que la nueva población de este lugar queda literalmente arrinconada en la selva, al ser abandonada sin la menor dotación de servicios (se llevaba en aquel entonces de 12 a 20 horas el traslado por camión desde Palenque, además de la caminata de 40 kilómetros por las regiones inaccesibles a los camiones), al tiempo en que el gobierno del estado organiza la más enjundiosa deforestación de la zona —logrando que por esos años Chiapas alcance a Mozambique en el liderazgo mundial de destrucción de selvas y que para la segunda mitad del los años ochenta ya tan sólo quede en pié el 15% de la selva de Marqués de Comillas. Deforestación que no sólo rinde ganancias y permite una más fácil exploración petrolera sino que además ayuda a evitar que sobre todo los guerrilleros del país vecino invadan el territorio nacional.[61]
El problema usual en este tipo de historias consiste, sin embargo, en la manera en que terminan perdiendo de vista uno de los hilos más esenciales del problema: la participación exploratoria y colonizadora de Pemex, descontextualizando procesos como la migración a la selva, la depredación ambiental, la persecución de la guerrilla y el exterminio de la población civil en Guatemala, fuera del uso geopolítico de este u otros recursos estratégicos en ambos lados de la frontera. Asunto que se repite en la mayor parte de los estudios sobre Chiapas y sobre Guatemala. Desde nuestro punto de vista toda la historia reciente de Marqués de Comillas resulta incomprensible si no se tiene en cuenta la manera en que las empresas petroleras transnacionales y la usaid organizan la explotación del petróleo y la colonización de la región fronteriza del vértice del río Chixoy, en las regiones de Chinajá, Rubelsanto, Las Tortugas y el Ixcan en Guatemala.
Durante la segunda mitad de los años setenta, conforme se abre el peor periodo de crisis en la guerra de Guatemala, el gobierno de ese país abre también, entre otros puntos, la exploración y explotación petrolera de diversas regiones fronterizas entre México y Guatemala, llegando a construir incluso un enorme oleoducto que permite la exportación del crudo desde esa región hasta las costas del Mar Caribe, en el Golfo de Honduras.[62] El área petrolera vecina a Marqués de Comillas, de 174 091 hectáreas, es explorada y explotada desde el 13 de agosto de 1980 por “la Elf Aquitaine Guatemala; la Basic Resources International, la Shennandoah Guatemala Inc. y Saga Petroleoum sa., todas bajo la dirección de la primera. Las excavaciones son realizadas por la Halliburton Co. Aquí se encuentran los pozos Rubelsanto y Chinajá”,[63] si bien en la región del Ixcán también se encuentran los pozos de las Tortugas y Xalbal.
Curiosamente, poco después de las oleadas de colonización indígena de Ixcán (procedentes de Huehuetenango y el Quiché), organizadas por sacerdotes católicos norteamericanos de tipo igualitario y utópico, la usaid —mediante el conocido proyecto aid-t-520— organiza nuevas oleadas colonizadoras de población mestiza asentando con toda precisión a esta última en las zonas con mayores posibilidades petroleras de la región, proyecto que también apoya el inta [64] entre 1980 y 1984, buscando llevar al lugar hasta 5 000 familias; si bien sólo logra establecer a “Dos mil familias provenientes del Oriente ladino, de las Verapaces y de la Costa sur, antes de que comiencen la destrucción de las aldeas y las masacres de 1982.”[65] A cuento de la presencia de grupos guerrilleros en la región, entre 1975 y 1982 el ejercito guatemalteco se ensaña contra los habitantes de la región desapareciendo, asesinando selectivamente y masacrando a más del 2% de toda la población del lugar.[66] La sorprendente analogía en los patrones de colonización —donde se trata de contrabalancear la colonización indígena mediante la introducción de colonos mestizos— entre Marqués de Comillas y el Ixcán expresa la presencia de fondo de los mismos procesos geoeconómicos y geopolíticos.
Sin la competencia internacional por la explotación de los yacimientos fronterizos de petróleo no se entiende por qué el gobierno de México emprende en 1976 la exploración petrolera, y a partir de ahí, la colonización de Marqués de Comillas, mucho antes de que se convierta en una de las principales puertas para el tránsito de los refugiados guatemaltecos. Sin el auge petrolero mundial y la elevación de los precios que vuelve costeable la explotación del gas y el aceite en ambos lados de la frontera, nunca se habrían dado los contradictorios y conflictivos procesos de colonización (indígena y mestiza), el posterior desarrollo de los grupos guerrilleros, la devastación ambiental derivada de todo lo anterior, así como el interés por adecuar fascistamente los flujos de colonización a la explotación petrolera del lugar.
4. La enorme extensión de las actividades exploratorias y de explotación de Pemex, la deforestación, la destrucción de fauna, la contaminación del suelo resultante de las perforaciones, la apertura de caminos, la instalación de infraestructura eléctrica y de agua en rutas que no sirven a la población sino sólo a la actividad petrolera, el no cumplimiento de los pagos por indemnización, la ocupación de terrenos para exploración mayor a la originalmente acordada con las comunidades, la invasión arrogante y sin consulta de las brigadas exploratorias y la elevación del costo de la vida son, entre otras causas, motivo de choque y conflicto de la empresa petrolera con las comunidades indígenas en toda la región de la selva. Para el capital (estatal o privado) la colonización humana, sobre todo si es indígena, se le aparece como un antecedente incontrolable o una consecuencia imprevista de la explotación petrolera, difícil de meter en cintura y de adecuar a las necesidades de la explotación petrolera y otros recursos de la selva (incluido el narcotráfico).
No es de extrañar entonces que los desalojos y la reconcentración de la población en reservaciones indígenas, la dilación en las regularizaciones de los títulos de propiedad, el hostigamiento y amedrentamiento militar y policiaco de las comunidades, el asesinato de indígenas arrojándolos a la selva desde helicópteros, sean parte de una violencia permanente y habitual con la que los Estados federal y regional pretenden “regular” su depredación y uso estratégico de los recursos naturales y geopolíticos de la selva. Tampoco extraña que muchos de los escasos testimonios sobre conflictos de las autoridades con las comunidades indígenas de la selva, consignados por periodistas u otro tipo de fuentes, coincidan con las regiones petroleras estudiadas previamente por nosotros.
En octubre de 1987 autoridades de 22 ejidos de la selva que van de Chancalá (Palenque) a Lacanhá Tzeltal (Ocosingo) envían una carta al general y gobernador Absalón Castellanos en la que denuncian que el 18 de octubre llegaron al poblado San José Patihuitz 20 militares, al parecer del regimiento 83, se apoderan de un carro particular de la cooperativa y de un chofer que obligan a manejar en dirección al Sur. A seis kilómetros encuentran a un joven ejidatario del poblado Damasco portando un rifle 22, lo hacen huir, lo persiguen y le dan muerte. “Así lo hace continuamente el ejército” dice el escrito firmado por las autoridades de los ejidos Damasco, Colón Samaría, La Siria, Nuevo Tulijá, Nueva Jerusalén, Arroyo Granizo, El Limonar, Lacanjá Tzeltal, Jol Tulijá, San Joaquín, Francisco Guerrero, La Arena, Nuevo México, San José Patwitz, Bilio García, Jericó, Ojo de Agua, Santo Domingo, Cintalapa, Augusto Gómez Villanueva, Chocoljá y Guadalupe en representación de 1800 familias.”[67]
“En aras de un programa de preservación de la Selva Lacandona que ni las propias dependencias responsables —sarh y Sedue— han cumplido, esta región será testigo en los próximos días, del desalojo de más de tres mil campesinos que habitan en los poblados de San Jacinto Lacanjá, Flor de Cacao, Nuevo Progreso, Jerusalén, Velazco Suárez Viejo, Lázaro Cárdenas, Nuevo Tila, Nuevo Tumbalá y Ojo de Agua”.[68]
El 26 de noviembre de 1992 se denuncia que en la zona El Desempeño, en la Selva Lacandona, había un inminente peligro de desalojo de diez poblados que demandaban regularización. El “problema de El desempeño fue uno de los asuntos prioritarios que llevó al df la marcha Xi’Nich por la paz y los derechos humanos de los indígenas. En esa zona, ocho poblados tzeltales y choles —unas 600 familias— en posesión de tres mil hectáreas, estaban pidiendo el reconocimiento de sus tierras y hubo un compromiso, el 24 de abril de 1992, con las secretarias de gobernación y de la reforma agraria de que no habría desalojo”.[69]
Exactamente de la misma manera en que el capitalismo de Chiapas atrae y repele población conforme desarrolla los complejos agrícola del Soconusco y los Valles Centrales de Chiapas, así la exploración y explotación del petróleo, tanto en el norte industrializado del estado (en la región de Reforma) como en la selva campesina, atrae población a unos lugares mientras que en otros la repele.
1. Después del prolongado periodo de deterioro de la población mundial ocasionado por más de diez años de crisis económica global continua (entre 1929 y 1939) y seis años de cruenta guerra mundial (1939-1945), el cambio en la coyuntura mundial abierto por el nuevo modelo metropolitano de acumulación (conocido en Estados Unidos como el New Deal y en Europa como el Plan Marshall), ahora preocupado por atender el proceso de reproducción de la fuerza de trabajo, se expresa temprana e intensamente en uno de los países de América Latina más atrasados y empobrecidos del continente: Guatemala. Ello como consecuencia particular de una enorme tensión social acumulada por una incipiente modernización económica que no se corresponde con ningún cambio político y constitucional que ofrezca los más mínimos derechos económicos y políticos a los nuevos grupos sociales emergentes: la burguesía y los trabajadores asalariados, fundamentalmente. De ahí el enorme peso que tienen en la Guatemala de los años cuarenta los grandes los cambios revolucionarios y sociales del México cardenista, que con su vivo ejemplo muestra nuevas formas más equilibradas y soberanas de organizar el desarrollo del país.[70]
Usualmente, entre las diversas medidas económicas y políticas adoptadas por los dos nuevos gobiernos emergidos de la “revolución de octubre” de 1944 (Juan José Arévalo Bermejo 1945-1951 y Jacobo Arvenz 1951-1954) estarán la reforma agraria, la derogación de las formas semiesclavistas del trabajo indígena, la protección al trabajo asalariado, el apoyo radical al sistema educativo y la seguridad social, la progresiva expropiación de tierras a las grandes fincas y empresas transnacionales productoras de plátano, así como el uso nacional de las infraestructuras (carreteras y muelles) y los escasos recursos naturales, como la electricidad y el petróleo, recientemente nacionalizado con mucho éxito en el país vecino. Razón por la cual, si bien las transformaciones políticas iniciales de Guatemala se montaban sobre una coyuntura mundial que le era relativamente favorable, conforme los tímidos intereses de una acumulación nacional de capital se definen y conforme la ultraderecha toma el poder en Estados Unidos, no tarda en precipitarse el enfrentamiento con los principales intereses del dominio imperial norteamericano.
En el caso del petróleo se intuye su presencia por las tempranas investigaciones geológicas alemanas en la sierra y la selva de Chiapas. En función de ello, desde 1922 se promulga la primera legislación sobre exploración y explotación del crudo. La primera actividad de exploración efectiva sólo tiene lugar hasta 1937, pero sin realizar de facto ninguna perforación. Para ello habrá que esperar el vertiginoso desarrollo de la demanda mundial de petróleo ocurrida durante la posguerra, no siendo hasta el año de 1958 cuando se efectúa la primera perforación de un pozo petrolero en Guatemala. Sin embargo, como el presidente Arévalo —a la manera de Lázaro Cárdenas— había legislado sobre el petróleo reservando para los guatemaltecos el uso de esta gran riqueza,[71] la violenta respuesta del capital norteamericano a las expropiaciones de tierras efectuadas contra la United Fruit Company coinciden con una serie de decretos que cortan por lo sano una posible utilización futura de corte nacionalista de los recursos petroleros, a la manera de México.
En 1954 el Coronel Carlos Castillo Armas toma el poder mediante un golpe de estado apoyado por la cia y por los grandes intereses económicos estadounidenses. “Antes de 1954, sólo 17 firmas norteamericanas se habían establecido en Guatemala pero de 1955 a 1959 se instalaron 32”.[72] Los decretos nacionalistas de Arévalo son derogados inmediatamente por Castillo Armas, con el Decreto 172 del 9 de diciembre de 1954: cuando el nuevo dictador “legisla” sobre el petróleo en verdad delega el trabajo a Roy Merritt, consejero en asuntos de petróleo del secretario de Estado norteamericano Foster Dulles.[73]
Como parte de esta reestructuración del desarrollo capitalista de Guatemala, ahora cuidadosamente subordinado a la vigilancia norteamericana, se promulga más adelante, el 7 de julio de 1955, el Código de Petróleo (Decreto 345), cínicamente escrito en inglés. “El Código de Petróleo fue redactado” —nos dice René de León— “al parecer, de acuerdo a negociaciones previas entre el gobierno y algunas de las grandes petroleras.[74] El licenciado Armando Diéguez Pilón, quién participó en la elaboración del decreto 345, declaró en el diario El Imparcial del 8 de julio de 1955 que “representantes de otras compañías asistieron a las discusiones de la Ley, lo que prueba que tienen interés en trabajar en Guatemala. Estas compañías son The Standard of California, The Standard of New Jersey y The Union Oil Company of California. Hay razones para suponer que también la Shell tiene interés en trabajar en Guatemala.” (p. 36) Vargas Foronda explica, además, que dichas concesiones se hicieron por 60 años, al final de los cuales el único derecho adquirido por el Estado era la posibilidad de comprar las instalaciones de la empresa a su valor de mercado. Posteriormente se redujo el tiempo de las concesiones a 30 años (en el decreto 62-74) y a 25 años (en el decreto 96-75).
“Entre 1958 y 1978 se perforaron en total 34 pozos petroleros, de los cuales 32 correspondieron a las áreas norte del país y dos se localizaron en la costa del Pacífico. Del total indicado 22 dieron indicios de existencia de petróleo”.[75] Durante este periodo varias empresas solicitaron y obtuvieron concesiones de exploración. Sin embargo la coyuntura del mercado mundial petrolero de aquel entonces, cuando predomina el baratísimo precio del petróleo árabe (a apenas 3 dólares el barril), se refleja en el desarrollo de esta industria en Guatemala: “Muchas de éstas —nos vuelve a explicar René de León— no trabajaron en serio, pero otras sí lo hicieron. En un informe presentado por la Secretaría General del Consejo Nacional de la Planificación Económica en 1965, se señala que fueron abiertos nueve pozos y en algunos de ellos se encontró indicios de petróleo. De especial importancia es el Chinajá No 1, perforado por la Standard Oil of Ohio”. Sin embargo, el campamento de Chinajá a punto de ser declarado el segundo yacimiento comercial del país, es taponado por no convenirle a las empresas su explotación comercial.
2. Los estudios de René de León (1979) y Jacobo Vargas Foronda (1982) han descrito con cierto pormenor el inicio del periodo de la verdadera apertura de Guatemala a la exploración y la explotación de los pozos petroleros, realizada por las diversas empresas transnacionales, conforme el alza internacional en los precios del petróleo va convirtiendo en rentables los campos mexicanos del sureste y los guatemaltecos.[76] Se trata, por lo mismo, de una respuesta competitiva de los consorcios transnacionales a la aproximación exploratoria de México hacia los yacimientos de la selva tropical del sureste.[77] En dicho periodo se dan cita progresivamente una gran diversidad de empresas transnacionales con el interés de explorar y explotar más del 65% de la frontera entre Guatemala y México. Es el caso de Basic Resources International; Shenandoah Guatemala Inc.; Saga Petroleum sa, originalmente agrupadas como Petromaya .[78] También están Getty Oil Guatemala Inc.; Texaco Exploración Guatemala; Amoco Guatemala Petroleum Company; Texas Eastern Guatemala Inc.; Monsanto Oil Company of Guatemala; Elf Aquitaine Guatemala; Hispánica de Petróleos, sa (Hispanoil); Petrobras Internacional, sa (Braspetro); Halliburton Company; Petrolera Internacional, y Texaco Canada Resources Ltd.[79] (Véase mapa 5.18)
El periodo es de una gran competencia en el campo mismo de la exploración, lo que vuelve particularmente difícil la realización de una consideración equilibrada de las reservas de Guatemala, abundando las más diversas conjeturas.[80] Para colmo de las confusiones y dificultades a la investigación, Jacobo Vargas Foronda denuncia no sólo la extraña incoherencia entre sucesivos informes de perforación realizados por el gobierno militar de Guatemala, donde, de un año a otro, aparecen y desaparecen sin mayor explicación misteriosas zonas de perforación, con el hecho de que los oleoductos que parten del vértice de frontera con México del río Chixoy resultan tener un diámetro entre cinco o seis veces mayor que el necesario para transportar las cantidades de petróleo que se declaran extraer de dichos pozos.
Es vieja costumbre de las empresa transnacionales del petróleo guardar silencio en torno a sus trabajos de exploración. La producción de Rubelsanto y Chinajá oscilaba en 1980 entre 6 mil y 7 500 barriles diarios (b/d) mientras Elf Aquitaine solicitaba autorización al gobierno de Guatemala en 1981 para un ascenso en su producción a 10 000 b/d. En contraste con estas cifras se ha construido un oleoducto que parte de Rubelsanto, Alta Verapaz, hasta Puerto Barrios, Izabal con una extensión de 235 kilómetros pero con una capacidad de 50 mil b/d. Al respecto Vargas Foronda se pregunta: “si la producción de Chinanjá y Rubelsanto no puede superar, al menos en el corto plazo, la producción de 10 mil b/d, ¿cuál fue entonces la razón para construir un oleoducto con una capacidad para transportar 50 000 b/d? No hay que olvidar que la información que poseemos, incluso la que tiene el Estado guatemalteco, es exclusivamente la proporcionada por las mismas empresas transnacionales”.[81] Misterios aún mayores encierran las exigencias que después de la guerra entre Belice y Guatemala planteará este último en sus Bases para el Entendimiento, en torno a la construcción de tres oleoductos más. Si la producción diaria del país es de 30 mil b/d, ¿por qué —vuelve a preguntarse Vargas Foronda— se plantea la construcción de vías de transporte con una capacidad de 200 mil b/d.[82]
Por su parte René de León describe con pormenor otro proyecto geopolítico de construcción de un oleoducto y un “canal seco” o ferrocarril interoceánico norteamericano entre Puerto Barrios en el Mar Caribe y el puerto de San José en el Pacífico, que permitirá trasladar el petróleo de Alaska hacia el este de los Estados Unidos de manera más económica que si se lo hiciera por el canal de Panamá, en vistas a la negativa del gobierno mexicano de prestar para ello el territorio del Istmo de Tehuantepec.
La reportera Blanche Petrich escribe por aquellos años un retrato ensombrecedor del intenso clima de corrupción que en torno de los negocios del petróleo vive en aquel entonces el gobierno militar de Guatemala:
El descubrimiento de un yacimiento de petróleo que tiene 35 millones de barriles de reserva y una producción de 10 mil diarios, y se ubica en la zona guatemalteca conocida como la Franja Transversal del Norte, modificó el nombre de la región. Hoy se llama Tierra de Generales. En esa zona, el presidente Romeo Lucas García posee títulos de propiedad en una extensión de 79 mil hectáreas y cría caballos finos en cerca de mil caballerizas. A su vez, en la misma área, el coronel Miguel Ángel Ponciano es propietario de 4 mil 500 hectáreas, y el ex vicepresidente y candidato a la presidencia por el ultraderechista Movimiento de Liberación Nacional, Mario Sandoval Alarcón, es dueño de 150 caballerizas.
El 26 de mayo pasado, el Ministerio de Economía prorrogó los derechos de explotación irrestricta en el subsuelo de la Transversal a las transnacionales Eximbal (nombre de la International Níquel, de Guatemala), Cogefar (italiana), Hochieff (alemana) y las estadounidenses Shenandoah e ica. Estos derechos estaban vigentes desde 1971, cuando el Congreso legalizó la entrega de tierra a estas compañías y suprimió el derecho de las organizaciones campesinas a acudir a recursos de amparo para defender sus propiedades. Estas tierras han multiplicado su valor en poco más de un año. La zona comprende los departamentos de Izabal, Alta Verapaz, EI Quiché y parte de Huehuetenango. En Alta Verapaz está Panzós, rica, además del oro negro, en níquel, cobre, uranio y antimonio. En Panzós opera la corporación Eximbal, creada en 1960 para la explotación del níquel. El 80 por ciento de sus acciones son de la canadiense inco; el 20 por ciento restante es de la Hanna Manufacturing Co. de Ohio. La inco controla la mitad de la producción del metal en el mundo capitalista.
Actualmente ésta es la zona que atrae el mayor numero de inversiones extranjeras en Guatemala, de por sí altas (en 1969 las corporaciones estadounidenses controlaban el 85 por ciento de la inversión extranjera directa. A principios de 1970, 37 compañías de EU controlaban monopolios en todas las ramas de la producción). Para la Tierra de los Generales hay en estudio, según informes de la nacla, un proyecto para construir un oleoducto interoceánico que cruce el país. Éste sería un complemento del ducto de Alaska para el petróleo extraído por las empresas estadounidenses. La inco, que inició sus inversiones en 1960, debió retrasar el proceso de extracción petrolera por la actividad guerrillera en el noreste de Guatemala, en la provincia de Izabal, donde están los mayores depósitos de níquel en el país. Diez años después, en 1970 y 1971, fue silenciada la oposición que había respecto al proyecto de explotación minera de la inco. Tres abogados que denunciaron las condiciones abusivas del contrato de la corporación fueron ametrallados. Julio Camey Herrera y Adolfo Mijangos (en silla de ruedas) fueron asesinados. Alfonso Bauer Páiz se salvó y se exilió. La empresa de extracción del metal, que opera sin controles ambientales y ha contaminado gravemente el Lago lzabal, emplea únicamente a 770 trabajadores en las minas. Los grandes negocios son, desde hace algunos meses, las exploraciones y perforaciones en busca de petróleo. Ha habido algunos hallazgos de yacimientos en la Tierra de los Generales. Los latifundios multiplican su valor rápidamente.”[83]
A partir de
los años setenta las contradicciones entre las cifras oficiales y los hechos
serán constantes. Las declaraciones oficiales (nacionales e internacionales)
que presentan a Guatemala con una casi nula producción de petróleo, con
yacimientos sin importancia, así como con una importación de crudo superior a
sus exportaciones, se contradicen flagrantemente con la presencia de un nutrido
grupo de poderosas empresas transnacionales, que expanden sus inversiones,
desarrollan su infraestructura —oleoductos, carreteras, refinadoras, plantas de
energía eléctrica en las zonas petroleras— y a la vez alientan los procesos de
colonización y deforestación de la selva. ¿Cómo yacimientos petroleros tan
importantes y un movimiento económico tan intenso por cuenta de un conjunto de
empresas tan notables puede llegar a desaparecer por completo de todos los
libros nacionales y mundiales de contabilidad? Si fuese cierto todo este
intenso tráfico de riqueza la única hipótesis que nos permite imaginar su
maquillamiento es la existencia de un extraordinario y poderoso mercado negro
del petróleo que produce, transporta y vende montos significativos del crudo en
los principales mercados internacionales.[84] (Véase mapa 5.19)
3. El geólogo de la us Geological Survey, James A. Peterson, informa de manera técnica y precisa lo que según el centro de estudios geológicos del gobierno de Estados Unidos es el verdadero monto de las reservas guatemaltecas. Escuchémoslo: “El cinturón de arrecifes del Cretácico que pasa a través del área de Reforma-Campeche y rodea la periferia de la plataforma continental de Yucatán debe continuar hacia el sur cruzando Belice y posiblemente adentrarse en la porción centro sur de Guatemala. El interés en explorar este cinturón coralino comenzó hace mucho tiempo cuando muchos pozos fueros perforados sobre el territorio y la plataforma continental de Belice. Ninguno de estos resultó productivo y los primeros pozos perforados en Guatemala también fueron decepcionantes. En 1974 se descubrió petróleo en Rubelsanto, en la parte centro occidental de Guatemala, y desde entonces otros tres campos petroleros han sido encontrados en los alrededores de Rubelsanto (Tortugas, Chinajá y Yalpemech). Todos están situados aparentemente en estructuras salinas y producen en los sedimentos de la sección de carbonatos y evaporitas del Cretácico Medio. Las reservas recuperables de estos campos son pequeñas —cerca de 50 millones de barriles. Recientemente fue anunciado un descubrimiento importante en la esquina noroeste de Guatemala y este, sumado a un descubrimiento importante en el sureste de Chiapas, cerca del límite con Guatemala, incrementa el interés en las posibilidades de la Cuenca del Petén.” (Petroleum Geology and Resources of Southeastern Mexico, northern Guatemala and Belize)
4. Hasta dónde resultan verdaderamente confiables estas cifras? Para no perdernos en imposibles cuentas numéricas presentamos la siguiente tabla de cálculos en los cuales se puede observar con mucha sencillez hasta dónde podrían resultar confiables las cifras del afamado geólogo norteamericano. El presente punto resulta crucial para nuestra demostración general por la manera en que este geólogo goza también de la más alta autoridad para opinar sobre la presencia de reservas petroleras en Chiapas. Nuestros cálculos se limitan a proyectar a lo largo de 20 años —periodo que efectivamente ha correspondido a las dos últimas décadas de producción petrolera en Guatemala— cuántas serían las reservas de petróleo existentes en dichos yacimientos guatemaltecos si partimos de diversas hipótesis de producción diaria determinada. Comenzamos suponiendo una producción de 10 mil barriles diarios (hipótesis 1) porque ésta es la cifra baja que públicamente solicitan extraer en 1979 las empresas transnacionales operantes en el vértice del río Chixoy. No resultaría nada descabellado suponer que la cifra es superior: por ejemplo de 20 mil barriles diarios (hipótesis 2), si se le añaden los resultados de los nuevos pozos referidos por Peterson de las regiones petroleras del norte (que nosotros suponemos pudieron ser los de la Laguna el Tigre operada posteriormente por Texaco).
Pero a la tabla también añadimos dos conjeturas sugeridas por Vargas Foronda, para imaginar mejor lo que implican sus cálculos. Suponemos una producción diaria de 50 mil barriles de petróleo (hipótesis 3) simplemente porque esa es la verdadera capacidad de transporte del oleoducto construido en la Franja Transversal del Norte, lo que legítimamente le hace dudar a Vargas Foronda que las empresas productoras multinacionales y las diversas dictaduras militares no estén declarando la verdad. Finalmente suponemos una producción de 200 mil barriles diarios (hipótesis 4) porque eso es lo que podría inferirse del proyecto de construcción de tres oleoductos más atravesando por Belice. Hasta donde disponemos de información estos oleoductos no se construyeron, pero sí hay noticia cierta (a través de la prestigiada revista Petroleum Economist) de uno más, así como información testimonial de otros posibles.
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Cuadro 4.3. Debate sobre las reservas petroleras de Guatemala |
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Barriles diarios producidos |
Barriles anuales producidos (en millones) |
Barriles producidos en 20 años (en millones) |
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Hipótesis 1 |
10 000 |
3.65 |
73 |
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Hipótesis 2 |
20 000 |
7.3 |
146 |
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Hipótesis 3 |
50 000 |
18.25 |
365 |
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Hipótesis 4 |
200 000 |
73 |
1 460 |
Ni en la hipótesis de producción más conservadora, que a todas luces ha sido ampliamente superada —entre otras cosas porque estamos hablando de pozos que no sólo hoy continúan produciendo, sino que como veremos a continuación, están aumentando las cifras de producción diaria—, se podría confirmar la estimación de James Peterson de una reserva recuperable de sólo 50 millones de barriles, lo que a nuestro juicio demuestra por qué es necesario tomar con muchísimas reservas este tipo de informes “científicos” made in usa.
Por supuesto que nuestra estimación más atrevida (la hipótesis 4) apenas cuenta con una reserva de mil y medio millones de barriles, lo que en realidad no significa nada contra los 167.3 miles de millones de barriles de petróleo y de gas equivalente de reservas futuras (es decir, las reservas identificadas más la media de los recursos aún no descubiertos) calculados en el mismo documento citado por el propio James Peterson para toda la región de las cuencas del sureste de México, Guatemala y Belice. Es decir, que si adoptáramos la descabellada hipótesis 4 todavía tendríamos por delante un contraste inverosímil con las altas cifras globales estimadas para toda el área. Mientras las naciones no se organicen democráticamente, gestionando cuidadosamente sus recursos estratégicos el actual poder económico de las empresas transnacionales no permite saber, ni siquiera post festum, cuántas son o cuántas fueron las riquezas vitales de un país o de una región. De ahí la importancia de escarbar lo más meticulosamente posible en los datos globales (regionales, nacionales y mundiales), en su coherencia o incoherencia. Y es de ahí que nos surge la duda de si ¿realmente no hay petróleo en las selvas de Chiapas y Guatemala o más bien el tipo de información que hoy circula es simplemente debida a la crisis en los precios internacionales del crudo, que condiciona el abandono momentáneo de estas reservas, que en el caso de Chiapas adicionalmente permitiría organizar un proceso de privatización de yacimientos y de expulsiones indígenas más aséptico?
Miles de millones de barriles menos o miles de millones más, el asunto estriba, en todo caso, en la manera en que la manipulación de la colonización mestiza, el control restrictivo de la colonización indígena, la compra de miles de hectáreas por cuenta de los generales y empresas transnacionales, las masacres y las expulsiones de población en la selva llegan justamente a suceder en algunas de las regiones más calientes por la exploración y explotación del petróleo. Todo ello mientras se observa una terca y persistente circulación de empresas transnacionales que se suceden en las labores de exploración y explotación del petróleo.[85] Empresas que, por cierto, son las únicas que disponen de los recursos suficientes como para aplicar los modernos sistemas de prospección microelectrónica de tercera dimensión (3-d) o la moderna perforación direccional (directional drilling) que permite sustraer clandestinamente petróleo en los yacimientos fronterizos, que según hemos visto más arriba son varios y muy importantes.
5. Los últimos
datos disponibles sobre las actividades petroleras en Guatemala no sólo
desmienten el tipo de estimaciones realizadas por Peterson y se acercan mucho a
las de Vargas Foronda, sino que también vuelven a corroborar el mismo patrón
contradictorio de noticias donde, por un lado, sobresalen las reiteradas
declaraciones en torno a la baja presencia de recursos, que contrastan, por
otro lado, con una efervescente actividad de nuevas empresas petroleras, sólo
que ahora de corte mediano,[86] las cuales son
quienes parecen mejor adecuarse a las nuevas condiciones económicas, que les
resultan particularmente rentables (ver apéndice). (Véase mapa 5.20) Un boletín
de prensa de 1998 nos informa:
La industria petrolera guatemalteca ha comenzado a
despegar desde que el año pasado culminó la guerra civil. Funcionarios del
gobierno han declarado que 1998 podría arrojar 4 o 5 nuevos pozos petroleros,
otro oleoducto y alrededor de 760 millones de quetzales en inversión extranjera
a esta industria, según el periódico semanal Inforpress de Centroamérica. La
empresa canadiense Basic Resources, continúa siendo líder en la industria
petrolera guatemalteca, extrayendo más del 90% de todo el petróleo obtenido el
año pasado. La producción en sus campos de Xan y Rubelsanto, en la provincia
del Petén, alcanzó 20 mil barriles diarios durante 1997, pero este año con los
nuevos pozos se espera que arrojen entre 30 mil y 40 mil barriles. De acuerdo
con el Ministerio de Energía y Minas, la producción total del año pasado
ascendió a 7.13 millones de barriles y brindó 4.27 millones de dólares en
regalías al gobierno, todo ello pagado con asfalto. Esto muestra un salto en la
producción en una tercera parte respecto al año anterior, pero un incremento de
sólo 10% en regalías. Para estimular el crecimiento de esta industria, el
Ministro de Energía y Minas, Leonel López Rodas, declaró que el gobierno está
considerando construir un segundo oleoducto y una refinería para la producción
de combustible. Actualmente Guatemala cuenta solamente con una refinería,
dedicada a la producción de asfalto. Fuera de este panorama color de rosa, los
beneficios para el país son difíciles de comprobar. En años anteriores,
Guatemala exportó más del 80% del petróleo extraído anualmente, tan sólo para
importar una cantidad un poco más grande a casi el doble del precio. De las 5
compañías que operan en el país solamente una es Guatemalteca. En mayo, afirma
López, el Ministerio subastará nuevos contratos para la exploración petrolera
en la provincia del Petén y un acuerdo de explotación en la región de Ixcán en
la provincia del Quiché .[87]
Razón por la cual sobresale hoy una resistencia visible y de enorme peso de las instancias gubernamentales encargadas de gestionar los estratégicos recursos biológicos, en contra del crecimiento de las explotaciones petroleras en la selva y su devastación del medio ambiente.[88] Y es que efectivamente, un simple vistazo de los recientes mapas de explotación petrolera, gasera y de oleoductos proporcionados por la revista Petroleum Economist, permite apreciar muy nítidamente la manera en que dichas explotaciones se han expandido por vastas regiones de la Selva del Petén, más allá de esas zonas de frontera, que durante las dos décadas anteriores parecieron dominar exclusivamente las estrategias de exploración y explotación del petróleo.[89]
Sin embargo, datos y testimonios de observación de campo, más o menos recientes, sobre la presencia de oleoductos y redes de carreteras en la Selva del Petén, permiten apreciar cómo las zonas petroleras fronterizas continúan teniendo una importancia estratégica, por la manera en que ambas infraestructuras desembocan en las áreas reiteradamente concesionadas a las transnacionales desde hace varias décadas. Existen indicios que sugieren una relativa confirmación de los planes de los años ochenta para la construcción de nuevos oleoductos. En la cooperativa Bethel, pueblo de frontera muy pequeño, ubicado en los márgenes del río Usumacinta, parece nacer un oleoducto con su respectiva estación de bombeo. ¿Se trata de aquel ducto que, atravesando la selva del Petén y Belice, estaba programado para desembocar en Ciudad Belice? Mientras tanto, numerosos movimientos de camiones de transporte de sustancias inflamables se observan cotidianamente en la cooperativa Bethel. Otra estación de bombeo puede observarse igualmente en el pueblo la Libertad —ubicado a la mitad del trayecto de la carretera que comunica al poblado de Flores con Sayaxche— que también puede ser valorada como índice de la existencia de un otro oleoducto. En La Libertad se puede observar una instalación que parece ser una refinería con una chimenea de gran altura. Se trata en todo caso de instalaciones cerradas al público y vigiladas militarmente.
En tercer lugar hay que observar que durante los años ochenta y noventa se construye en la selva una extensa red carretera que permite el acceso a diversos puntos de la frontera de Guatemala con México. Caminos que, fuera de dos campamentos chicleros, no conducen a ninguna población, ni siquiera pequeña. Evidentemente se trata de una infraestructura dedicada a la explotación del petróleo. Nos referimos a las carreteras que saliendo de Alta Verapaz hacia el Norte se internan en el occidente del Petén, sea hacia La Soledad o hacia Sayaxche. Más al Norte la misma carretera tiene una desviación al Oeste, a la altura de El Subin, con otro camino que desemboca en la cooperativa Bethel. Poco más adelante se observa otra desviación que se dirige ahora hacia el Noroeste, partiendo del poblado la Libertad y que desemboca en una serie de pozos petroleros[90] —identificados en mapas elaborados por el ejército guatemalteco— ubicados entre los vértices de frontera El Ceibo y Campeche. En la primera mitad de los años noventa estas carreteras, pero también otras más viejas e importantes (como la de la Franja Transversal del Norte o la Trasatlántica), soportaban un pesado tráfico de camiones cisterna de petróleo.
Para concluir, el 28 de enero de 1992 el Journal of Commerce reporta:
[...] los gobiernos centroamericanos actualmente levantan sus barreras a la exploración y explotación del petróleo. Así por ejemplo Honduras ofrecía nuevos incentivos fiscales, mientras Costa rica consideraba una nueva ley que permitiera la exploración y explotación extranjera. Belice por su parte concluía la realización de medidas legales favorables a las compañías Británicas, mientras Guatemala continuaba ofreciendo a las empresas transnacionales nuevas concesiones cada dos o tres meses. Y es que Guatemala es el país que ofrece mayores perspectivas, por su reserva petrolera estimada en 124 millones de barriles sólo para el departamento norteño del Petén. Ninguno de los países de la región puede lograr mejores exportaciones. En ese sentido los países de la región están claramente advertidos de los límites posibles de la región, así como de los bajos precios internacionales del crudo. En función de ello abren sus nuevos territorios levantando las restricciones que permiten atraer pequeños operadores independientes.
Haya mucho o poco petróleo en Guatemala, la lección de este espejo para Chiapas es que en el sueño de los neoliberales dicha riqueza sería la suficiente como para convertir a este espacio selvático en otro anónimo paraíso de las empresas transnacionales dedicadas al mercado negro petrolero. (Véase mapa 5.21)
1. La segunda mitad del siglo xx ha hecho de los hidrocarburos la sangre vital que mueve y alimenta la mayor parte de la industria, la calefacción y el transporte, siendo además estratégico por la base que ya ofrecen y ofrecerán en el futuro lejano a la industria petroquímica para la síntesis de polímeros —material hoy tan estratégico como los nuevos metales, las cerámicas o los composites—, así como por ser finalmente los más eficaces de todos los combustibles desde la segunda guerra mundial para cualquier tipo de vehículo militar. Por ello son, desde hace décadas, la principal mercancía del mercado mundial. De ahí las enormes consecuencias que a las naciones acarrea la posesión de yacimientos petroleros.
Después de la grave crisis en el control del mercado mundial petrolero abierta por la organización de los países petroleros periféricos durante la década de los años setenta, puede afirmarse, sin lugar a dudas, que los norteamericanos han vuelto a tomar el control completo de toda esta dimensión estratégica del mercado mundial.[91] Aun así, dicho control continuará enfrentando dificultades precisas y contingencias que obliguen a Estados Unidos a gestionar su progresiva escasez de crudo y gas en el contexto de una obligada alza en los precios internacionales —condicionada tanto por la creciente demanda petrolera de los países asiáticos como por el inevitable colapso de los grandes yacimientos—[92] que tarde o temprano tenderá a generalizarse. La actual hegemonía norteamericana enfrenta, además, el inminente agotamiento de sus propios yacimientos. El hecho de que el principal productor y consumidor mundial de energía[93] —Estados Unidos— se encuentre próximo al agotamiento definitivo de sus reservas debe evaluarse, adicionalmente, en ese contexto internacional de próxima competencia con las nuevas potencias asiáticas de la Cuenca del Pacífico —principalmente con China— para la obtención de los energéticos.
De cara al agotamiento de sus propias reservas, los norteamericanos no sólo piensan en el difícil control de las principales regiones claves (el medio oriente y la ex urss), en el relleno artificial de sus gigantescos arcos anticlinales (alimentándolos con los flujos del mercado negro petrolero), así como en el control de las nuevas tecnologías que ahorren en el consumo de energía y que garanticen el aprovechamiento de otras fuentes alternas. Un problema crucial dentro de esta difícil coyuntura internacional es el diseño de los mecanismos productivos, comerciales, militares y políticos que garanticen la supervivencia general del control hegemónico norteamericano en medio del proceso de reemplazo del viejo al nuevo patrón técnico, y en medio del proceso de reemplazo de los viejos capitales anclados a la tecnología obsoleta y los nuevos capitales tecnológicamente más flexibles, hoy ansiosos de participar dentro de las relaciones del poder hegemónico.
En este contexto se ubica también, finalmente, la estrategia estadounidense de reestructuración de los mercados regionales y apropiación de las reservas naturales e industrias energéticas de América Latina, el único bloque de reservas petroleras que Estados Unidos considera completamente seguro, económica y militarmente hablando. Ello es lo que confiere a todo nuestro subcontinente —en tanto se trata de una parte sustancial de la tercera región planetaria en reservas petroleras— un valor estratégico para los Estados Unidos. Para ello es que se aplica a esta región la estrategia de privatización de sus empresas energéticas y petroquímicas. Un simple repaso de estos procesos de expropiación de yacimientos e industrias petroleras en América Latina basta para darse cuenta de la importancia que estas tendencias tienen para la reorganización del uso de los territorios en función de los intereses hegemónicos.
En la medida en que el agotamiento de las reservas, primero de petróleo y después de gas, es sin duda un hecho inevitable, las preguntas que lógicamente surgen son: si dicho momento futuro de crisis aparecerá antes de que haya concluido el embargue metropolitano de los yacimientos e infraestructuras periféricas (por la vía de las privatizaciones); y si la crisis energética llegará antes de que se hayan operado los principales reemplazos tecnológicos en el patrón energético de los países del primer mundo. De la capacidad general del capitalismo norteamericano y metropolitano para enfrentar las progresivas condiciones de escasez energética mediante las nuevas condiciones técnicas (como la introducción masiva de nuevas fuentes de energía, nuevos productores, nuevas formas de consumo energético, atomización y competencia irracional entre los principales productores) dependerá si efectivamente la actual devaluación en los precios del crudo habrá nuevamente de oscilar para transformarse en una violenta y descomunal elevación en los precios.
Entretanto, la caída actual de los precios ya opera en favor de la privatización de las empresas estatales, pues en los países periféricos ello sólo significa un recorte más brutal en los ingresos públicos, que es explotado por la ideología tecnócrata neoliberal como un nuevo pretexto para la venta más enérgica de las últimas empresas e infraestructuras propiedad del Estado. En América Latina y México esta baja en los precios —aunada a la severa crisis financiera internacional que hoy se suma a la crisis mundial del petróleo— se ha aprovechado lo mismo para ampliar la cantidad y la calidad de las ofertas —secretas y públicas— de los procesos de privatización, como para empujar a nuestros países en la reestructuración de la planta industrial en dirección a una mayor y peor dependencia respecto del mercado norteamericano. Tal es el contexto geopolítico dentro del cual se ubican los procesos gubernamentales del Estado mexicano para privatizar la industria petroquímica nacional, pero también la descarada insistencia de la derecha (caso de Vicente Fox) para vender los yacimientos petroleros del país a los grandes consorcios transnacionales. (Véase mapa 5.22)
2. La privatización de la industria petrolera mexicana es un hecho que ha venido sucediendo desde hace más de quince años y que, por lo mismo, se encuentra en una fase muy avanzada. Arranca como una consecuencia de los graves endeudamientos financieros del Estado mexicano (entre 1976 y 1982) supuestamente destinados a impulsar el desarrollo de la industria petrolera y eléctrica nacional. Endeudamientos que se potencian con la arbitraria y autoritaria elevación en 1982 de los intereses cobrados por los prestamos, así como por la caída en los precios internacionales del petróleo debidos a la complicidad de Arabia Saudita con Estados Unidos para inundar en 1985 el mercado mundial con una sobreoferta de crudo. A partir de estas circunstancias comienzan desde 1982 la venta de todos los equipos de exploración de Pemex a compañías contratistas nacionales y extranjeras,[94] la diversas reclasificaciones de los productos estratégicos de la industria petroquímica, el descuido doloso y la venta de toda la inmensa flota naviera de Pemex (una de las más grandes del mundo en su género), la reorganización administrativa de la empresa petrolera mexicana por cuenta de la consultora McKinsey[95] de suerte que pudiera realizarse la privatización fragmentada de Pemex, así como, finalmente, la reciente apertura de toda la industria petroquímica estratégica a la participación de la inversión privada (primordialmente extranjera) hasta en un 49 por ciento.
Hasta qué punto la historia del mercado petrolero mundial conforma el hilo rojo de los principales flujos mundiales de capital y de los principales mecanismos de control hegemónico puede apreciarse si se recuerda cómo fue que la deuda financiera internacional revirtió la incipiente rebeldía económica de los capitales periféricos petroleros durante los años sesenta y setenta. Cómo se logró encajar el anzuelo de la deuda financiera en la boca de los países periféricos vendiéndoles la idea de que podrían salir de su marginación impulsando el desarrollo de sus infraestructuras energéticas. Y cómo se esclavizó, finalmente, a los países endeudados, no sólo elevándoles los intereses de sus deudas, sino finalmente abatiéndoles los precios internacionales del petróleo. Todo lo cual permitió rematar el proceso obligándoles a tener que proceder a la privatización de todas sus infraestructuras energéticas. No casualmente las principales instituciones financieras privadas con las cuales se contrajo la deuda financiera internacional (caso del paradigmático Chase Manhattan Bank) forman parte de los principales propietarios de las grandes empresas petroleras internacionales (antes conocidas como las siete hermanas), ni es casual que cuando México se sumerge en la crisis financiera de diciembre de 1994 el gobierno de Estados Unidos condiciona su nueva ayuda financiera al depósito directo de los ingresos de Pemex en una cuenta de la Reserva Federal. Desde ahí se estructura el sistemático proceso de privatización de Pemex.
Sin embargo, el proceso de privatización de las riquezas petroleras nacionales, por desgracia, no concluye ni se agota con la entrega completa de los principales complejos industriales (tal cual lo han denunciado de forma inmejorable José Luis Manzo y Cuauhtémoc Cárdenas), sino que se continúa, como bien lo reclama Pat Buchanan y bien lo ofrece Vicente Fox, con la entrega completa de los yacimientos petroleros. Entre los cuales se incluyen no sólo los que actualmente están en operación, sino también las reservas potenciales. Ello es lo que convierte al actual Estado neoliberal, de antiguo gestor del recurso en principal organizador de la actual ofensiva de expropiación y expulsión en contra de quienes se encuentren habitando sobre estas regiones estratégicas.
En nuestra investigación precedente hemos demostrado con pormenor la importancia estratégica de Chiapas y muy especialmente de los espacios de la Selva Lacandona. Pero también hemos podido reconstruir cómo el proceso de colonización de esta selva coincide contradictoriamente con el periodo en el cual el capitalismo mundial gira hacia el neoliberalismo y, por consiguiente, hacia esta nueva manera de administrar y usar los recursos petroleros.
3. Una vez derrotadas las pretensiones de autonomía económica e industrial de los países petroleros del tercer mundo organizadas en torno de la opep, vuelve a ponerse en el orden del día el control de las tierras petroleras y gaseras de reservas estratégicas. Lo cual vuelve a despertar en las empresas transnacionales el viejo espíritu de conquista y saqueo que les caracterizó previamente a la oleada autonomista de los capitales periféricos de los años setenta. Ello se manifiesta en la embestida histórica de los países metropolitanos y las compañías transnacionales para recuperar el control de la producción y la transformación del petróleo en los países periféricos y en el concesionamiento de las cuencas donde se localizan las últimas reservas estratégicas del mundo. Razón por la cual en el umbral del siglo xxi asistimos al renacimiento de grandes desplazamientos de población aborigen como resultado de la presión económica y política ejercida contra ellos para que abandonen sus tierras, o incluso, como resultado de expulsiones militares y paramilitares, asesinatos de líderes o masacres de pueblos enteros. Tales son cada vez más los movimientos normales de apropiación con que las transnacionales toman para sí no sólo los últimos bastiones de la gran industria petrolera mundial, sino los grandes yacimientos de minerales estratégicos o las reservas de megadiversidad, tan importantes para la ingeniería genética.
Diversos analistas del mundo del petróleo, señalando la extraordinaria capacidad de control económico de los circuitos internacionales de intercambio y del progreso técnico, reconocen en estas compañías multinacionales un poder económico tan grande que llega a volver superfluo el control directo de los territorios con yacimientos. Hasta qué punto se equivocan quienes así piensan puede ser demostrado sólo recordando algunos de los casos más recientes y mejor conocidos en los cuales las grandes empresas transnacionales participan en la organización de expulsiones de población, básicamente apoyándose en el financiamiento de grupos paramilitares. Es el caso de las empresas Shell, bp, Chevron, Esso-Exxon, Dupont, Erap, Texaco y Total en el control de los yacimientos en el delta del río Níger en Nigeria; de las empresas Executive Outcomes y su subsidiaria Sarasen que también financian paramilitares para el mejor control de los yacimientos de oro en Uganda. Branch Mining, Branch Energy y Heritage Oil son empresas que hacen lo mismo en Sierra Leona y Angola para la usurpación de yacimientos de petróleo. Arakis de Canadá y Occidental de California hacen lo suyo en Sudán tras el mismo petróleo. Mientras Elf de Francia y Occidental atacan en el Congo por la misma materia prima. En el caso del continente asiático, encontramos a la empresa Enron de Texas financiando la represión policiaca en la India para la construcción de una gigantesca planta generadora de energía eléctrica. Así como Total de Francia, Unite Oil of California y Myanmar Oil and Gas Enterprise financian paramilitares tras el petróleo y el gas de Burma o Myanmar (antes Birmania).
América Latina no se queda atrás. bp, Empresa Colombiana de Petróleo, Occidental y Shell también apoyan la organización de paramilitares que protegen las explotaciones petroleras de Colombia; mientras Shell apoya también paramilitares que expulsan población en el Amazonas peruano, al tiempo que los gobiernos de Perú y Ecuador se bombardean disputando yacimientos en su frontera común. Occidental y Edward Callan Interest (de Texas) empujan por su parte desplazamientos de indígenas en el Amazonas peruano para mejor disponer de tierras para prospección. Así como Texaco y Maxus (después que Conoco estuviera presente en el lugar) invaden territorios indígenas en la Amazonia ecuatoriana para la prospección petrolera. Texaco también expulsa gente en la frontera de Panamá con Costa Rica, en la zona de la Amistad, cerca de donde atraviesa el Oleoducto interoceánico, pero se habla de expulsiones para una supuesta prospección de petróleo. Finalmente, Getty Oil, Texaco, Texaco Canadá, Amoco, Texas Eastern, Monsanto, Elf Aquitaine, Basic Resources, International, Halliburton Co., Shenandoah Guatemala, Saga Petroleum, Petrolera Internacional, Esso (es decir, Exxon), Hispanoil y Petrobrás fueron el conjunto de empresas transnacionales que operaron originalmente en las regiones petroleras de Guatemala, donde los kaibiles masacraron sistemáticamente a decenas de miles de indígenas.
Ante un proceder tal la pregunta inevitable que surge hoy en México es ¿cuáles están siendo las empresas petroleras transnacionales con mayor interés en las regiones petroleras, gaseras, hidroeléctricas y de megadiversidad de Chiapas, en el corazón de la selva de Lacandona? El temor resulta más justificado si se recuerdan las declaraciones de Riordan Roett, ex director del departamento de mercados emergentes del Chase Manhattan, quien sugirió al gobierno mexicano “eliminar a los grupos de indígenas zapatistas para demostrar que tiene el control efectivo del territorio nacional y de la política de seguridad”, pocas semanas antes de la traición del 9 de febrero.[96]
Pozos petroleros fueron abandonados en las selvas del norte de Guatemala, donde grandes compañías vinieron a perforar en los setenta y ochenta, por el temor a las actividades guerrilleras o por la decepción ante la cantidad y calidad del petróleo encontrado.
Pero ahora, con el fin de la larga guerra civil, los desechos de los “chicos grandes” podría ser el tesoro de las compañías de tamaño medio que han llegado aquí en búsqueda de petróleo.
“Para una compañía de tamaño medio, los nuevos bloques en Guatemala resultan interesantes”, afirma Daniel Perea, director técnico de la Compañía General de Combustibles, la cual ha adquirido en los últimos dos años cuatro contratos para exploración en el país.
Funcionarios del gobierno están muy emocionados acerca del nuevo interés en Guatemala y esperan otorgar 9 licencias para la exploración de petróleo en este año después de haber ofrecido recientemente 12 áreas en una subasta internacional. La semana pasada, el Ministerio de Energía y Minas anunció la subasta de 7 áreas exploratorias adicionales. Las compañías que buscan petróleo en este lugar esperan seguir los pasos de Basic Resources, una compañía que se mantuvo en Guatemala durante los malos tiempos y que ahora exporta un pequeño pero lucrativo promedio de 20 mil barriles diarios de petróleo de más de 20 pozos. Basic planea incrementar su producción en otros 6 mil barriles diarios para el próximo año.
Basic, adquirida este año por la compañía canadiense Norcen Energy Resources, produce principalmente crudo de baja calidad, destinado a la producción de asfalto.
La Compañía General de Combustibles, subsidiaria de la Sociedad Comercial del Plata, de Argentina, y Triton Energy, de Dallas, son las dos compañías que están más interesadas en comenzar a producir en 1998.
Perea afirma que la cgc comenzó sus intereses en Guatemala hace dos años, mientras el país ganaba estabilidad política. La compañía espera estar produciendo el próximo año luego de reactivar los pozos abandonados por Texaco y otras dos compañías.
La cgc invirtió 5.5 millones de dólares este año e invertirá más de 20 millones durante los próximos dos años realizando pruebas sismológicas y posiblemente perforando pozos exploratorios.
Según Perea, la cuenca norteña de la provincia del Petén, en donde cgc está trabajando actualmente cuenta con crudos pesados que son comerciables como asfalto. Los pozos en la parte sur del Petén producen petróleo de 26 - 40 grados, adecuados para la producción de combustible.
Triton Energy está perforando su primer pozo en la provincia del Quiché. El pozo Piedras Blancas se encuentra cerca de la región donde históricamente han estado la mayor parte de los campos productores de petróleo, en el suroeste del Petén, en donde el pozo típico ha acumulado una producción de un millón a un millón y medio de barriles, pero Triton sostiene que aún no sabe cuánto producirá el pozo. "En términos de reservas potenciales es demasiado prematuro hacer una evaluación", afirma la vocera de Triton, Sheila Durante.
Mientras la mayor parte de las compañías que exploran aquí están buscando pequeñas cantidades de petróleo, algunos todavía sueñan con dar un gran golpe.
“Creemos que en este lugar puede haber producción como la que existe en México, el gran potencial petrolero que siempre se ha negado en Guatemala”, afirma Jerry Kiser, director de operaciones de la Compañía Petrolera del Atlántico. Según Kiser, la gente quiere colgar el teléfono en cuanto él dice que la información geográfica sobre la provincia de Izabal, en la costa del Caribe, muestra un potencial de dos billones de barriles de reservas.
Atlántico, la única compañía propiedad de guatemaltecos, adquirió dos bloques exploratorios alrededor del Lago Izabal en la subasta de este año y desea comenzar pruebas sismológicas en enero. Esta es un área que Shell abandonó en 1992 después de gastar 20 millones de dólares en pruebas sismológicas y un pozo exploratorio.
A pesar de que la agencia gubernamental del medio ambiente ha restringido el uso industrial en la mayor parte del área que Kiser planea explorar, él dice que planea perforar un pozo lateral que podría acceder a las reservas o al petróleo sin dañar el área protegida.
Una razón de por qué las compañías están explorando en Guatemala es que a través de los años, los contratos de exploración petrolera en Guatemala se han alineado con los estándares internacionales. La mayor parte de las compañías negocian contratos de producción compartida que otorgan al gobierno el 60% después de que el negocio recuperó la inversión inicial.
Si los pozos en el norte de El Petén comienzan a producir, el problema está en cómo hacer llegar el oro negro al mercado. Algunas fuentes han mencionado que hasta que haya una producción probada es muy prematuro hablar acerca de nuevos oleoductos o refinerías, financiados por compañías privadas o por el gobierno.
"Cuando haya una producción acumulativa sostenida de 60 mil barriles diarios de petróleo, entonces verás una refinería en la costa del caribe", afirma Kiser.
Perea sostiene que la CGC terminaría con el transporte de petróleo por pipas, como Basic lo hizo durante años su comienza a producir durante el próximo año. Este año, Basic terminó de construir un oleoducto que se dirige hacia el sur desde sus campos petroleros en el extremo norte de Guatemala, pero se encuentra a su capacidad. El gobierno cuenta con un oleoducto más largo que va desde el suroeste del Petén hacia el puerto caribeño de Puerto Barrios.
Mientras la infraestructura pueda ser un problema, la comercialización del petróleo es la parte fácil. Perea ha notado que la demanda del asfalto está aumentando en gran medida en Guatemala debido a los proyectos carreteros gubernamentales. Los productores de petróleo también pueden vender combustible a las plantas de energía o convertirlo en energía eléctrica en plantas construidas justo al lado de los pozos.
Kiser ha mencionado que podría vender de 2 mil a 3 mil barriles diarios de petróleo tan sólo a los molinos de caña, uno de los cuales es el propietario de Atlántico, el cual genera energía eléctrica y la vende a la compañía eléctrica del gobierno.
[1] Sean los países “bien portados”, hoy conocidos como “Nuevos Mercados Emergentes”: Brasil, Turquía, Corea del Sur, Taiwan, Singapur, Filipinas, y Tailandia; o sean otros países no tan bien vistos como Corea del Norte, Cuba y la India
[2] Las cifras del déficit global (23.638 millones diarios de barriles de petróleo equivalente) no cuadran con las cifras del excedente global (29.85 millones diarios de bpe) por el hecho de que en las cifras de producción reportadas por la base datos empleada suponen, en realidad, una producción mundial superior al consumo mundial en 4.959 millones de bpe diarios.
[3] A estas zonas habría que añadir, sobre todo, cinco grandes complejos petroleros ubicados en Ecuador, Bolivia (desde el centro del país hasta la frontera sur con Argentina), y las regiones del Neuquen, Negro y la Patagonia-Tierra de Fuego en Argentina. Asimismo, resultan de enorme importancia los yacimientos conocidos y subexplorados de la cuenca del Amazonas y los yacimientos conocidos del sur de Brasil en la cuenca de Campos, desde Salvador hasta cerca de Recife, y la región que va de Natal hasta Fortaleza. Finalmente habría que tener en cuenta las enormes cuencas brasileñas subexploradas y de frontera en la cuenca del rió Paraná, la cuenca del Maranhao (Parnaiba) en el nordeste brasileño y la cuenca Falkland en las disputadas islas Malvinas [Burles, 1993; 1994].
[4] La opep está conformada por Arabia Saudita, Argelia, los Emiratos Árabes Unidos, Gabón, Indonesia, Irán, Irak, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar y Venezuela. Ecuador abandonó la organización desde el 31 de diciembre de 1992.
[5] Así se calculaba en 1978 la reserva final recuperable de petróleo convencional en todo el mundo. Cf. Nehring [1979]; también consúltese Meyerhoff [1979], y Moody y Esser [1975].
[6] Colin J. Campbell y Jean H. Laherrère [1998:60-65] estiman las reservas en un billón de barriles, 85% de los cuales (850 mil millones de barriles) son recursos conocidos, por lo que únicamente restaría por descubrir un 15% adicional (es decir, 150,000 millones de barriles). Craig Bond Hartfield [1997] estima a su vez las reservas en 1.5 billones, mientras que el optimista John D. Edwards de la Universidad de Colorado, calcula dichas reservas en 2.03 billones de barriles de petróleo, aunque estima que la industria petrolera sólo tiene en realidad una remota probabilidad del 5% de llegar hasta ese límite.
[7] El Chase Manhattan Bank fue galardonado con el “Premio al financiamiento a la energía 1997” y fue calificado —según la encuesta realizada en ese mismo año por Petroleum Economist— como el banco que mejores servicios financieros presta al sector, el más conocedor de la industria energética, el asesor más profesional y la mayor capacidad en la adaptación de proyectos financieros. También destacan en este tipo de servicios bzw, Schroders, Goldman Sachs, Citibank, Arthur Andersen,, Ernst & Yung, Allen & Overy y Vinson & Elkins.
[8] Mediante técnicas de observación (directa o remota), gravimetría, electrometría, magnetometría, sismología, geoquímica , perforación y reconstrucción de la deriva continental.
[9] José Luis de la Roas Z., Aldemar Eboil, y Moisés Dávila, Geología del Estado de Chiapas, Comisión Federal de Electricidad, Subdirección de Construcción, Superintendencia de estudios de la Zona Sureste, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, p.87
[10] José Luis de la Roas Z, et. al. Op. Cit., p 54.
[11] Mientras una nueva catástrofe evolutiva al final del Cretácico vuelve a disminuir la generación de petróleo por lo que el Palogeno (Paleoceno-Eoceno-Oligoceno) ya sólo aporta el 7 %, volviéndose a reconstruir el proceso natural de generación del aceite sólo hasta el Neógeno (Mioceno-Plioceno-Pleistoceno), periodo que inicia tan sólo hace 12 millones de años atrás, lo cual le permite contribuir con el 21% de las reservas mundiales del crudo.
[12] “Esta faja ovalada aplicada a un mapa que muestra la supuesta posición de las masas continentales hace 180 millones de años, tiene una anchura de 800 a 1000 millas y contiene casi el 85 % de los recursos mundiales conocidos de petróleo (aproximadamente 845 de los 1012 billones de barriles)[Nehring afirma esto en 1975]. Dentro de él se encuentran 14 de las 22 provincias principales del mundo y entre ellas las siete más grandes. Ahí también están ubicadas 210 de los 272 yacimientos conocidos con 706.7 de los 776.1 billones de barriles que en ellos se encuentran. La mayor parte de los depósitos de petróleo no convencionales del mundo también están dentro del anillo, notablemente los depósitos de arenas petrolíferas (alquitrán) en las cuencas de Alberta y Maturin y los depósitos de esquistos bituminosos de las Montañas Rocallosas Occidentales. Más aún, existen pocos espacios largos dentro de toda la extensión del anillo que no tengan producción petrolera (suponiendo la posición de las masas continentales dentro de la figura 5). No existe producción establecida tan sólo en las áreas de la capa no sedimentaria (y por lo tanto inexplorables) del norte de la parte central de Sudamérica y de África Occidental, y en las relativamente poco exploradas Islas Árticas. Tal continuidad de producción existe a pesar de las considerables diferencias en los tipos de provincia y en las edades geológicas de las formaciones productivas entre las provincias productoras ubicadas dentro del anillo. No existe todavía una explicación completa de este fenómeno. Sin embargo, la concentración de los recursos totales dentro de él es tan grande y la continuidad de la producción tan notable, que representa un problema sumamente interesante para la especulación geológica” (Campos Petroleros Gigantes y Recursos Mundiales de Petróleo, informe preparado para la Agencia central de Inteligencia de los Estados Unidos, R-2284. Junio de 1978. Conacyt, Ed. Ciencia y Desarrollo. p.57 y 58)
[13] Según Gribbin “hay grandes probabilidades de hallar nuevas reservas de hidrocarburos localizando las regiones de la corteza terrestre donde antiguamente han desembocado en el mar los grandes ríos. (Gribbin, John, “Encontrar petróleo gracias a la deriva continental”, en el Libro Rojo, p. 46).
[14] “El verano de los dinosaurios”, LV, p. 149.
[15] Ibid., pp. 149.
[16] Moisés Olivas Ramírez, “Aspectos paleogeográficos de la región sureste de México, en los Estados de Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y el territorio de Quintana Roo”, Boletín de la Asociación Mexicana de Geólogos Petroleros, Vol. XXVI, núms. 10-12, octubre-diciembre de 1974, pp. 323-336. Los geólogos mexicanos, norteamericanos y alemanes mencionados, que sobre todo desarrollan sus investigaciones después de la segunda guerra mundial, son los siguientes: Álvarez Jr., M (1961); Benavides, L. (1962); Bonet, F. (11962); Contreras, H. (1958); Chubb, L. J. (1959); Dixon, C.G. (1957); González, A. J. (1955); Gutiérrez, G.R. (1956); Hegwein, W. (1957); Hinojosa, A. (1964); Humphrey, W. (1955); Kling Stanley, A. (1960); López Ramos, E. (1951-1963); López Ramos, E. (1964-65); López y Jesús (1964); Müllerried, F.K.G. (1937-57); Richards, H.G. (1963); Salas, G.P. (1951-55); Sansores, E. (1962-1963); Sapper, C. (1894-1927); Thompson, M.L. y A.K. Miller (1944); Vinson, G.L., (1962); Walpep, J.L. (1960).
[17] El Cretácico dura 80 millones de años, siendo su fase Inferior la más antigua (comenzó hace 144 millones años) y su fase Superior la más nueva (terminó hace 65 millones de años), dando paso a las fases del Cenozoico aquí mencionadas (el Paleoceno y Eoceno, que duran 30 millones de años: el Paleoceno comenzó hace 65 y el Eoceno hace 52), las cuales terminan hace 33.
[18] Bernard Tissot en su célebre ensayo sobre “La génesis del petróleo” señala: “Ciertas épocas geológicas fueron más favorables que otras para la producción de materia orgánica. En efecto, la iluminación desempeña un papel esencial en la fotosíntesis; por consiguiente la mayor actividad de ésta se realiza en los primeros 80 metros de profundidad de los océanos y en raras ocasiones en los 200...Las épocas de grandes transgresiones, como el Cretáceo medio (hace aproximadamente 100 millones de años), con anchos mares que invaden la plataforma continental, corresponden a fuertes producciones de materia orgánica en muchas cuencas de sedimentación. Por el contrario, las épocas de regresión generalizada, como el Triásico (hace aproximadamente 200 millones de años), con continentes masivos, pocos mares epicontinentales y océanos confinados en depresiones profundas, corresponden por lo general a producciones orgánicas mínimas.” aa vv, El Petróleo en México y en el Mundo, Conacyt, México, 1979, pp. 17-18.
[19] Ernesto López Ramos, Geología General y de México, Ed. Trillas, México, D.F., 1993, p. 152.
[20]”La emigración de los hidrocarburos no tiene que ser necesariamente en sentido vertical ascendente, sino que puede efectuarse lateralmente, en sentido contrario a la pendiente de los estratos, por una componente horizontal bastante considerable. La teoría anticlinal indica que los hidrocarburos se acumulan preferentemente en la culminación de los arcos anticlinales, donde los hidrocarburos se agregan de acuerdo con su densidad: gas en la parte superior y aceite en la inferior, en contacto con el agua salada en la base”. Ernesto López Ramos, op. Cit., 1993, p 152. Las rocas porosas y capilares que terminan guardando petróleo por su contigüidad con las rocas sello también son conocidas como “rocas almacenadoras”.
[21] Arthur Meyerhoff, “Efectos económicos e implicaciones geopolíticas de los yacimientos gigantescos de petróleo”, en El petróleo en México y el Mundo, Conacyt, México D.F. 1980, p. 53.
[22] “La Teoría anticlinal (....) ha sido aceptada universalmente y se considera como el factor esencial que gobierna la acumulación de petróleo. Por tanto la exploración petrolera, primero que nada, habrá de investigar las regiones donde existan evidencias o se sospeche la presencia de estructuras anticlinales (...) La mayoría de los campos petroleros del mundo presentan las acumulaciones más grandes de hidrocarburos, precisamente en las culminaciones de ciertos anticlinales, aunque recientemente el petróleo se ha encontrado prácticamente en todo tipo de estructuras, trampas y rocas”. Por lo mismo los yacimientos petrolíferos se dividen básicamente en trampas estructurales y estratigráficas. Las estructurales son aquellas en las que la presencia de hidrocarburos está ligada a pliegues y fallas (anticlinales simétricos y asimétricos, terrazas estructurales, domos estructurales, domo salino, monoclinales, fallas, discordancias, depósitos lenticulares, nariz estructural o nariz anticlinal), mientras que las trampas estratigráficas son debidas a una variación en la permeabilidad en los sedimentos que las constituyen (un cambio de arena a lutita constituye un buen ejemplo). Aunque también existen trampas de tipo combinado (estructural y estratigráfica), así como algunos depósitos petroleros asociados con intrusiones volcánicas. Ernesto López Ramos, Geología general y de México, p. 152 y 153. En la medida en que las trampas estructurales permiten la migración horizontal y por ende la dispersión del petróleo y el gas, mientras que las trampas estructurales lo atrapan definitivamente, estas últimas suelen tener mayor importancia.
[23] “Los campos petroleros gigantes son los que contienen por lo menos 500 millones de barriles recuperables. Los campos petroleros supergigantes poseen por lo menos 5 mil millones de barriles de petróleo recuperable. Los campos petroleros gigantes combinados contienen por lo menos 250 millones de barriles de líquidos recuperables de petróleo (petróleo crudo y líquido asociado al gas natural) y por lo menos 500 millones de barriles de hidrocarburos recuperables en líquidos o líquidos equivalentes (gas natural convertido a 6 mil pies cúbicos por barril)”. Richard Nehering, “Los campos Petroleros Gigantes y los recursos mundiales”, en aa vv, El Petróleo en México y en el Mundo, Conacyt, México, D.F., 1980,. p. 38.
[24]Según cálculos de especialistas, sólo el 5% de nuestros antepasados biológicos lograron finalmente convertirse en petróleo (ver la fuente...), del cual sólo una parte en verdad logra quedar atrapada en el subsuelo. Para las aceleradas tasas de consumo confrontar Producción Estratégica y Hegemonía Mundial, op. Cit.
[25] Tal era ya hace veinte años la opinión del especialista norteamericano en geología y geopolítica del petróleo a escala mundial, Arthur Meyerhoff. Cf. su ensayo “Efectos económicos e implicaciones geopolíticas de los yacimientos gigantescos de petróleo”,
[26] “Recent discoveries vault Mexico into new position”, Oil and Gas, october 21, 1974, Num. 42, Vol. 72.
[27] “Southeast Mexico ranked hottest action area in Latin America” [El sureste de México califica entre las áreas más calientes de Latinoamérica], february 21, 1977, p. 102.
[28] “Latin America’s Petroleum surge gathers momentum” [El auge petrolero latinoamericano gana impulso], Oil and Gas Journal, june 5, 1978.
[29] “Mexican search nets significant new finds” (La exploración mexicana arroja significativos descubrimientos), Oil and gas Journal, august 30, 1982, p. 94.
[30] Oil and gas Journal, march 29, 1982.
[31] “Geochemistry tags Upper Jurassic source for most of Mexico’s oil, gas” (Estudios geoquímicos identifican el Jurásico Superior como la fuente de la mayor parte del petróleo y del gas en México), Oil and Gas Journal, June 1, 1992, p. 96.
[32] J. A. Peterson, “Petroleum Geology and Resources of Southeastern México, Northern Guatemala, and Belice”, AAPG Anual Convention, Atlanta, Georgia, June 15-18, 1986.
[33] Si bien el petróleo de la cuenca del Golfo de México (tipo Maya) es mucho más abundante que el de la cuenca del Petén (tipo Istmo), hay que observar sin embargo que la calidad del aceite de la segunda cuenca es mucho más alta que el de la primera. Por tal motivo Pemex mejora los precios internacionales mezclando los dos tipos de aceite (tipo Olmeca).
[34] En realidad los mapas de la USGS son muy poco toscos, no quedando claro en absoluto si el distrito que ellos nombran como Macuspana se refiere únicamente a lo que Pemex reconoce como este distrito (lo que supondría en realidad un área mucho menor a la representada por la usgs), o si más bien, tal y como lo sugiere dicho mapa, incluiría a otra serie de áreas de exploración (como podrían ser las correspondientes Cobo, Palizada y Champotón). Cf. Mapa, distritaciones de Pemex.
[35] Asunto que igualmente parece confirmar George Baker (alto asesor privado, es decir, vendedor de información confidencial, y ferviente promotor de la privatización de los recursos petroleros de México) en 1991 cuando, por su parte, en una apretada síntesis de las diversas fuentes de información (Peterson, Masters, la American Petroleum Institute —api—, las memorias de labores de Pemex, las opiniones de María. Fernanda Campa), discutiendo la metodología de cálculo y la política informativa de Pemex y repasando los territorios donde se encuentran los recursos no descubiertos de México, nos dice: “¿Dónde están ubicados estos recursos no descubiertos? Obvio que la mayoría de ellos están en el Golfo de México en tirantes de agua de más de cien metros...Estos recursos no se encontrarán sólo en la sonda de Campeche, sino también más al Norte, enfrente de la antigua Faja de Oro y hasta el límite internacional con Estados Unidos. Inclusive se piensa en posibles yacimientos más allá de la plataforma continental. En la tierra no sabemos aún las posibles dimensiones del nuevo campo de Ocosingo localizado en la Selva Lacandona, cerca de Guatemala.”. “¿Cuales son los recursos no descubiertos en México”, Revista Mexicana del Petróleo, Núm. 329, noviembre de 1991, pp. 29-30.
[36] “Entre 1977 y 1981, Pemex completó el proceso exploratorio más intenso en toda la historia del país en la zona sureste. El propósito era definir las nuevas áreas con un potencial excelente para la acumulación de hidrocarburos dentro del área que contiene la mayor parte de las reservas probadas de la nación”. “Mexican search nets significant new finds”, Oil and gas Journal, august 30, 1982, p. 94.
[37] En el Plan Maestro Para el Desarrollo y Preservación de la Selva Lacandona, elaborado en 1984 por Pemex, se organizan su estudio del mosaico geológico chiapaneco en catorce provincias tectónicas: 1. Villa Hermosa, 2. Simojovel, 3. Macuspana, 4. Cobo, 5. Arco de la Libertad (o Provincia tectónica de Yaxchilán), 6. Fallas de Transcurrencia o San Cristóbal, 7. Palizada, 8. Champotón, 9. Miramar, 10. Siclinorio Central o Tuxtla Gutiérrez, 11. Macizo Granítico de Chiapas, 12.Chicomuselo o Anticlinario de Comalapa, 13. Juchitán y 14. Tapachula (figura, pag.. 55 ). De las cuales en virtud a su importancia petrolera y social actuales atendemos sólo las regiones 2, 5, 6, 8 y 9 que corresponden al espacio de lo que en hace tan sólo algunas décadas componía la llamada Selva Lacandona. Profundizamos nuestro conocimiento de dichas áreas revisando varios estudios universitarios casi desconocidos pero disponibles en bibliotecas públicas, en los cuales se evalúan con precisión los anticlinales con más alta probabilidad de contener acumulaciones de crudo. Nuestro interés atiende entonces la región de Los Altos y La Selva Lacandona, dejando de lado el Noroeste del estado en frontera con Tabasco, en la medida que la región de Reforma, desde los años setenta fue ampliamente estudiada en virtud a su fama internacional como región productora de gas y crudo
Como es sabido, en la provincia petrolera de Reforma se ubica uno de los 33 yacimientos supergigantes del mundo (Nehring, p. 45). Para mejor profundizar nuestro estudio de la región de la selva identificada como la provincia tectónica “Arco de la Libertad” o “Yaxchilán”, la subdividimos por nuestra cuenta en cuatro subáreas: 1. el prospecto Champa en la región Noreste de Chiapas; 2. la región en explotación de Ocosingo (que en realidad abarca segmentos importantes de las provincias de Simojovel y Fallas de transcurrencia); 3. la zona todavía selvática del prospecto San Fernando (que coincide parcialmente con la Reserva de la Biósfera de Montes Azules); y 4. el área de Marqués de Comillas o prospecto Lacantún. Se trata pues de cuatro regiones diferenciadas por el mismo proceso exploratorio. Por lo que concierne a la Provincia Tectónica número 9 o “Miramar” coincide en gran parte con la región geográfica de Las Cañadas, por lo que de aquí en adelante habremos de nombrarla indistintamente con ambos términos.
[38] Agustín Torres Zamudio, Levantamiento Geológico del área Miramar Chis, IPN, Escuela Sup. de Ing. y Arq., México, 1978.
[39] Ver Pemex, Propuesta de Proyecto para el desarrollo y Preservación de la Selva Lacandona (Plan Maestro) Pemex, julio de 1984; Pemex, Proyecto Desarrollo y Preservación de la Selva Lacandona (Diagnóstico de las áreas con posibilidades de desarrollo petrolero). Informe Ejecutivo, Mayo 1986; Pemex, Proyecto Desarrollo y Preservación de la Selva Lacandona (Diagnóstico de las áreas con posibilidades de desarrollo petrolero). Etapa 3: diagnóstico. Mayo de 1986. En la medida en que tres documentos previos son usualmente referidos como Plan Maestro, de esta forma abreviada los habremos de citar de ahora en adelante. Héctor Jaime Mora López, Estudio Geológico del Área Bonampak-Yaxchilán (Selva Lacandona), estado de Chiapas, tesis en Ingeniería en geología del IPN, México, D.F.,1986.
[40] Por lo mismo dicho prospecto se divide en cuatro áreas: 1. El área Simojovel, 2. El área Oxchuc-Comitán, 3. El área Miramar y 4.- El área Norte de Tuxtla Gutiérrez. En la primera existen algunas posibilidades de almacenamiento en las rocas del Cretácico y Jurásico, con sellos entre las rocas arcillosas. En la segunda el almacenamiento se lo encuentra posible entre las rocas del Jurásico y el Cretácico, pero también probablemente del Paleozoico. En la tercera se establece la posibilidad de encontrar almacenamiento de petróleo en las rocas del Mesozoico-Paleozoico. Mientras que al norte de Tuxtla Gutiérrez se encuentran posibilidades de almacenamiento en los sedimentos del Cretácico-Jurásico
[41] Juan Rivera Jácome, “La exploración Geofísica del área Lacantún en la Sierra de Chiapas”, Ingeniería Petrolera, Vol. xxi, Núm. 4, México, abril, 1981; Flavio Perezgasga Tovar, Marco de Referencia Ambiental de la Selva Lacandona, Chiapas, en el entorno a las actividades petroleras, zona Marqués de Comillas y Reserva de la Biósfera Montes Azules, Tomo I, Pemex, México, 1986.
[42] La exploración petrolera en México se divide tradicionalmente en dos etapas: una primera de prospección geológica y geofísica (trabajo que acontece en la superficie del territorio y que incluye actividades de geología superficial, gravimetría y sismología), y otra siguiente de perforación exploratoria subterránea. Mientras que en la primera se determinan las posibilidades de existencia de yacimientos, en la segunda etapa se comprueba la existencia de los mismos, así como su capacidad productiva. A la segunda etapa corresponde además la “prueba de producción”, en la cual se determina no sólo la cantidad sino también la calidad del combustible. Haciendo que fluya el crudo se separan los líquidos del gas y se analiza la composición de los primeros.
[43] Si bien ésta en realidad había sido planeada desde 1965 por el Instituto Nacional Indigenista (ini), cuando se diseña el programa de “Reacomodo de los Excedentes de Población de los Altos de Chiapas en Las Margaritas” (La Experiencia de Refugio en Chiapas, Academia Mexicana de Derechos Humanos, A.C., 1993, editado por la misma academia), su construcción sólo comienza hasta 1970. Pero es a partir de 1982 cuando la compañía constructora ICA acelera el proyecto. La otra constructora fue la compañía Landa y Rubio, S.A.
[44] Cfr. Graciela Freyermuth y Nancy Godfrey, Refugiados Guatemaltecos en México. La vida en un continuo estado de emergencia, Academia Mexicana de Derechos Humanos, ac, México, 1993. Así como La Experiencia de Refugio en Chiapas, op. Cit.
[45] “En los últimos años, las actividades de exploración se concentran en 14 áreas, de las cuales Yaxchilán se considera como prioritaria a nivel nacional, enfocándose los trabajos de la institución en esta área”. Cf. Desarrollo y Preservación de la Selva Lacandona (Diagnostico de las Áreas con posibilidades de Desarrollo Petrolero). Etapa 3: Diagnóstico, Pemex, Subdirección de Planeación y Coordinación y de la Coordinación de Estructuras de Organización y Desarrollo Regional, México, Mayo de 1986.
[46] Cfr. Flavio Perezgasga Tovar, op. cit., pp. 121-122.
[47] David Candelario Rodríguez, Las Estrategias Ambientales de Petróleos Mexicanos en la Selva Lacandona, Estado de Chiapas, Tesina, Universidad Autónoma de Chapingo, México, 1992.
[48] “Diagnóstico de Instalaciones petroleras en la zona de la Selva Lacandona; Proyecto Ocosingo-Lacantún”, Subdirección de Producción Primaria, México, D.F., 1991, 49 pp.
[49] Colegio de la Frontera Sur, Departamento de Ordenamiento Ecológico y Áreas Silvestres de Ecosur, Planeación regional para la Conservación y Desarrollo Sustentable de la Gran Cuenca del río Usumacinta, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, abril de 1998, pp. 10 y 11.
[50] Mardonio Morales, “El petróleo, detrás de la degradación social y ecológica de Chiapas”, Proceso, Núm. 970, 5 de junio de 1995, México, df., pp. 32, 33.
[51] Fabio Barbosa, “Pozos petroleros ocultos en la Selva Lacandona”, Memoria, Núm. 50, enero de 1993, México, D.F., pp 19-21.
[52] Miguel Badillo, “Empresas Petroleras Suspenden Trabajos de Exploración en los Altos de Chiapas”, El Financiero, 7 de febrero de 1994; y Fabio Barbosa, op. Cit.
[53] Cfr. tres tomos del Plan Maestro, en la nota 39 de este mismo capítulo.
[54] Cf. David Candelario Rodriguez, Estrategias ambientales..., op. Cit.
[55] Miguel Ángel Sánchez, Rosa Rojas y Miguel Badillo.
[56] “Hará uno seis años” —nos dice Mardonio Morales en 1995— “comenzamos a ver campamentos provisionales, al borde de las carreteras de la parte baja, de trabajadores de origen campesino. Eran campamentos de una compañía extranjera a sueldo de Pemex, para iniciar la exploración de petróleo. Estos campamentos se multiplicaron rápidamente, y comencé a encontrarlos en los caminos. Es admirable: trazaban líneas rectas que partían de un poblado de la parte baja y llegaban a la ciudad de Ocosingo. Un metro de ancho, recorría la brecha montes, cañadas, valles, sin detenerse por obstáculo alguno. Esto ocasionó accidentes fatales en los trabajadores, la mayoría indígenas, que por supuesto jamás se conocieron. Cada 20 metros hacían un pozo, lo dinamitaban y recogían la información con aparatos que los trabajadores cargaban a cuestas por días y meses hasta que llegaban a Ocosingo. Así cuadricularon el territorio de la selva. Por supuesto que jamás pedían permiso para entrar a ejidos y propiedades.” Mardonio Morales, op. Cit., p.33.
[57] Siendo sus representantes en aquel entonces los ingenieros Enrique Utrilla y José Antonio Cifuentes.
[58] “Problemas con Pemex en Ocosingo y Palenque: Xi’Nich”, en Rosa Rojas, Chiapas, La Paz Violenta, ediciones La Jornada, México, D.F., 1995, pp. 143-145. Información que varios años después confirma Mardonio Morales: “Ocasionaron que muchos nacimientos de agua se perdieran por las explosiones, en el nacimiento de agua del río Tulijá ocasionaron que se murieran todos los peces y contaminaron el agua de todo el cauce que recorre una distancia de 80 kilómetros, con graves problemas para los ejidos por los que cruza el río. De nada sirvieron las protestas, reclamos y exigencias de estos ejidos tzeltales y choles”, op. cit., p. 33.
[59] Aunque numerosos comentarios incluyen en sus descripciones la crónica parcial de la intervención del factor de la explotación petrolera, sin embargo, éste no adquiere su dimensión de esencial factor organizador de la estructuración del espacio: “Los conflictos sociales por el control o acceso a la tierra contribuyeron a que, en 1982, se designara a un militar como candidato del partido en el poder a la gubernatura de Chiapas. Sin embargo, hubo otros factores importantes para la militarización del estado y, específicamente, de la frontera: el descubrimiento de grandes recursos petroleros y la crisis centroamericana que forzó a mucha gente a desplazarse hacia el norte en busca de trabajo o seguridad”, Graciela Freyermuth y Nancy Godfrey, Refugiados Guatemaltecos en México. La Vida en un Continuo Estado de Emergencia, 1993.
[60] Sigrid Dichtl, Desarrollo y Destrucción de la Selva Lacandona, SEP, México, 1988, p. 52.
[61] Proceso, Núm. 706, 14 de mayo de 1990, p. 27.
[62] “Las compañías extranjeras y el Estado guatemalteco firmaron un convenio el 17 de julio de 1975 en el que se estipula que el segundo recibirá el 51% de las ventas petroleras. Pero de acuerdo con informaciones de la prensa nacional, las primeras no entregarán al Estado más del 11.85% de las utilidades...Se estima que el departamento de Petén y los suelos inmediatos del sur, el Quiché, Alta Verapaz e Izabal tienen las mayores posibilidades de atesorar petróleo y gas. Se hicieron setenta concesiones a compañías norteamericanas, inglesas y de capital mixto. Todos los pozos explorados fueron taponados conforme a las técnicas petroleras y pueden ser reabiertos en cualquier momento”, Jacobo Vargas Foronda, Guatemala: sus Recursos Naturales y el Militarismo y el Imperialismo, Claves Latinoamericanas, México, D.F., 1984, p. 58-59.
[63] Ibid.
[64] Instituto Nacional de la Transformación Agraria del gobierno de Guatemala.
[65] Denise Douzant-Rosenfeld, “Dinámica del espacio fronterizo en el norte de Guatemala: el frente pionero de Ixcan entre 1966 y 1996”, en Philippe Bovin (coordinador), Las Fronteras del Istmo, Fronteras y Sociedades entre el Sur de México y América Central, CIESAS y Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 1997, p. 174.
[66] “Hemos documentado el caso de 773 víctimas civiles de la contrainsurgencia guatemalteca en Ixcán durante el periodo de 8 años, entre 1975 y 1982. Dado que nuestro estudio no es exhaustivo, especialmente para la parte oriental de Ixcán, una estimación global del número de víctimas lo ubicaría por encima del millar, entre mil y mil doscientas personas. Es decir una proporción de 2 a 2.7% del total de la población.”, Ricardo Falla, Masacres de la Selva, Editorial Universitaria, Guatemala, 1993, p. 217.
[67] La Jornada, 9 de enero de 1988.
[68] La Jornada, 17 de noviembre de 1988.
[69] Chiapas la Paz Violenta, p. 142.
[70] “En los guatemaltecos de clase media estaban influyendo también los acontecimientos de México, su vecino más cercano en el Norte. El presidente Lázaro Cárdenas había nacionalizado los recursos petroleros del país, con gran disgusto —aunque con el consentimiento final— de Estados Unidos. Había reforzado el incipiente movimiento de los trabajadores e inducido una importante reforma agraria. Estos arrolladores cambios, así como los del Nuevo Trato (New Deal), estimularon una creciente determinación en Guatemala para reemplazar la tiranía con la democracia”. Stephen Schlesinger y Stephen Kinzer, Fruta Amarga. Lacia en Guatemala, Ed. Siglo XXI editores, México, 1982, p. 40.
[71] “El decreto 649 establecía que «De conformidad con el artículo 95 de la Constitución de la República, solamente el Estado, los guatemaltecos y las compañías guatemaltecas, cuyo capital sea predominantemente nacional pueden explotar los yacimientos de hidrocarburos y sus derivados»”,. Luis Cardoza y Aragón, La Revolución Guatemalteca, Editorial del Pensativo, Guatemala, 1994.
[72] Nelson Amaro, Guatemala Despierta, Instituto para el Desarrollo Económico y Social de Centro América, Guatemala, 1992, p. 181.
[73] The Oil and Gas Journal, Vol. 53, Núm.. 51; 25 de abril de 1955, p. 100. Datos tomados de Luis Cardoza y Aragón, op. Cit., p. 88.
[74] Al respecto Cardoza y Aragón aporta la siguiente cita: “Guatemala 8 de Julio (ap). El gobierno promulgó hoy el nuevo código petrolero ... Armando Diéguez, asesor legal de la presidencia, dijo que el código fue redactado por dos técnicos venezolanos y dos norteamericanos”. Diario Novedades, México, df, 9 de julio de 1955, primera plana.
[75] Alfredo Guerra Borges, Compendio de Geografía Económica y Humana de Guatemala, Editorial Universitaria de Guatemala, Guatemala, 1986, segunda edición, p. 93.
[76] A partir del embargo petrolero de la opep a todos los países que ayudan a Israel en su guerra contra los países árabes se dispara un alza en los precios del petróleo de tres dólares y medio a más de doce, lo cual despierta un inusitado interés por el petróleo guatemalteco. “Los yacimientos de Guatemala se presume que podrían estar comprendidos entre los tres y los seis dólares de costos de extracción por barril, según los promedios establecidos por el Banco Mundial; sin que todavía se pueda asegurar completamente que así será. La experiencia determinará el costo promedio de extracción en Guatemala y cuáles yacimientos son rentables en el país”. René de León demuestra mediante una reconstrucción histórica la manera en que “el interés internacional por el petróleo Guatemalteco ha ido paralelo a las alzas en el precio de este producto”. René de León Escribano, “El petróleo en Guatemala”, en Revista de Ciencias Sociales, enero-junio de 1979, Centro de Investigación y Documentación Centroamericano (cidca).
[77] Un documento oficial de Pemex explica la manera en que se desarrolla la exploración petrolera en la selva: “dada la urgente necesidad de localizar campos productores de aceite que permitieran satisfacer la demanda nacional de hidrocarburos, en el año de 1965 Petróleos Mexicanos intensificó los trabajos en las áreas exploratorias de Simojovel y Yaxchilán con los pozos de Caímba 10, Chacamax 2, Rosarito 1 y Trinidad 1, resultando improductivos”. Petróleos Mexicanos, Pemex: Chiapas, noviembre de 1987, México, D.F., p. 8.
[78] Para un semblante más completo de la Basic Resources (br) téngase en cuenta la siguiente cronología: en 1955 John D. Park, fundador y presidente de la BR, colabora en la elaboración del Código del Petróleo Guatemalteco; en 1975 la BR adquiere las concesiones de Rubelsanto y Chinajá, comprando los terrenos al terrateniente Rudi Weissenberg; en 1978 Sir James Goldsmith se convierte en el accionista principal de la compañía; en 1979 la BR construye el oleoducto funcionando como operadora del mismo la empresa “Dragagés et Trabaux Publiques” perteneciente a la misma multinacional; en 1980 Julio Mateu Dúchez, más tarde ministro de economía en el gobierno del general Ríos Montt, asume el cargo de vicepresidente de la BR; en 1981 en contradicción con el Código del Petróleo de 1978, la participación del Estado en los yacimientos petrolíferos explotados por la BR es sólo de un 12%.” Además esta “empresa —señala de León Escribano— fue fundada con un capital social de 3 000 dólares y un capital suscrito y pagado de cinco dólares. Al parecer, el gobierno de Guatemala creyó que cinco dólares eran suficiente garantía de solvencia de la empresa para operar en el país». En realidad, tras ese nombre se esconden los intereses mineros de la Hannan Mining, la cual explota por concesión las reservas de níquel de Guatemala mediante las cuales este país aspira a convertirse en dos años más en el quinto productor de níquel del mundo”. Mauricio Cermeño, “Las transnacionales codician el petróleo, El Nacional, Caracas, 3 de noviembre de 1979. Al parecer la Hannan Mining tiene interés en el petróleo por el alto consumo que realiza del mismo para generar electricidad, la cual se usa en la producción del níquel.
[79] Jacobo Vargas Foronda, Guatemala: sus recursos naturales, el militarismo y el imperialismo, Ed. Claves Latinoamericanas, México, D.F., 1984 (originalmente elaborado como un documento interno del Proyecto Lázaro Cárdenas de la fcpys- unam / Pemex / Conacyt),
[80] “En los últimos meses se habla de que Guatemala podría ser la tercera potencia de América Latina, después de México y Venezuela, y que los mantos petrolíferos descubiertos tienen las mismas características que los gigantescos mantos de Reforma y Chac de México. Inicialmente se estimaba que las reservas de petróleo guatemalteco se situaban entre los 200 y 500 millones de barriles. Luego éstas se elevaron y confirmaron en 2 400 millones de barriles, y, finalmente, nuevos estudios técnicos coinciden en señalar que la riqueza potencial del petróleo guatemalteco es de 10 000 millones de barriles, reserva similar a los yacimientos descubiertos en la región norte de Alaska”. Jacobo Vargas Foronda, op. Cit., p. 62.
[81] Jacobo Vargas Foronda, op. cit., p. 69. Para tener una idea de lo que estas cifras significan hay que recordar que los yacimientos chiapanecos descubiertos en los años setenta, Cactus y Sitio Grande, producían en sus años iniciales 77 000 y 36 000 b/d.
[82] El boletín de información latinoamericana El Parcial, Núm. 10, editado en Hamburgo, Republica Federal de Alemania, Agosto (1983): “La franja transversal del norte: fuente de enriquecimiento para multinacionales y militares” contiene una estupenda compilación de notas periodísticas en la prensa internacional que confirman plenamente la investigación realizada a inicios de los años ochenta por Jacobo Vargas Foronda, en las cuales se denuncia la existencia de un importante oleoducto que sale del vértice de frontera con México en el río Chixoy para arribar finalmente en puerto Barrios, donde conectaría con un otro oleoducto transcontinental.
[83] Blance Petrich, “Se apoderan los generales de la zona petrolera”, Unomásuno, México, D.F., 25 de julio de 1981.
[84] Hipótesis que también podría explicar los rumores en torno de inmensos montos del crudo mexicano no registrados en las cuentas nacionales que salen de las plataformas marítimas hacia los mercados spot de Rotterdam, gracias a una oscura flota de buques tanque que, entre otras cosas, también se dedican al narcotráfico. Al respecto resultan particularmente interesantes las descripciones periodísticas 1.- en torno al desmonte salinista de la flota petrolera de Pemex —antes del desastre de su privatización una de las flotas petroleras más importantes del mundo; Claudia Villegas y Jaime Hernández, “Suma 4 000 mdd la sangría de Pemex por carecer de una flota petrolera”, El Financiero, 3 de mayo de 1995. p.10; así como 2.- en torno al mercado de buques tanque operadores del Golfo de México y del Mar Caribe (con empresas como Livanos, Admanthos, Houston Shipping, Blystad Shipping, Laurin Tankers y Van Ommeren) y a las actividades de coyotaje marítimo por cuenta Pemex en dicha región —que por cierto es la zona geográfica catalogada como la de mayor tráfico marítimo del mundo, “Marea Alta”, El Financiero, 26 de abril de 1996, p.28; y 3.- En torno a la manera en que tmm no sólo se vio beneficiada con la privatización del transporte de hidrocarburos (Melchor Arellano, op. Cit.), sino también la manera en que esta empresa ha llegado a ser asociada con el tráfico de drogas (Luis Angel Rodríguez, “Decisiones”, El Financiero, 12 de agosto 1997, p. 17; Jaime Hernández, “Flota dinero sucio en la industria naviera”, El Financiero, 19 de julio de 1996, p. 16.).
[85] Mientras a lo largo de los años ochenta se observa más o menos el mismo perfil empresarial que a fines de los años setenta (Basic Resources, Fipp, Petén Petroleum, Amoco, Esso, Repsol, Texaco, Amoco, Getty, Monsanto, Texas Eastern, Hispanoil y Elf Aquitaine), para inicios de los años noventa se percibe un cambio de firmas transnacionales muy importante: Shell, Ceiba Petróleo S.A., Pentagon Petroleum, Mexpetrol, Basic resources, Pam Petroleum, Triton Guatemala Inc. Ramrod. Sobresaliendo dentro de este marasmo la terca persistencia de Basic Resources.
[86] Basic Resources (de Francia), la empresa que poseía las principales reservas y el único producto de Guatemala, fue vendido a Norcen Energy Resources Ltd. (de Canadá). Mexpetrol (una asociación de riesgo compartido o “joint venture” entre Pemex y Underwater) abandona el lugar, deseando la compra de estos bienes la empresa Enterprise Development Corp. New Arcadia Resources (de Canadá) también está interesada en adquirir concesiones de exploración en el Petén. Mientras Ramrod Petroleum and Gas (de Canadá) y Ranking Resources Inc. (de Canadá) también han mostrado interés. Parker and Parsley (de Estados Unidos) tienen ya una concesión; Oil and Technology Services pugna por concesiones, mientras que la Compañía General de Combustibles de Argentina (subsidiaria de la Sociedad Comercial del Plata de Argentina) también pretende concesiones y está trabajando en la reactivación de los pozos petroleros abandonados por Texaco y otras dos compañías. Triton Energy de Dallas EU está perforando su primer pozo en la provincia del Quiché. La Compañía Petrolera del Atlántico (de propiedad Guatemalteca) ha adquirido dos bloques antes propiedad de Shell para la exploración en el lago Izabal y pretende comenzar trabajos de prospección sismológica en enero de 1998.
[87] “El gobierno predice boom petrolero”, Cerigua, 30 de enero de 1998.
[88] La agencia gubernamental del medio ambiente está restringiendo las actividades exploratorias.
[89] “Una de las áreas destinada a producción compartida, con poco más de 185 mil acres, se encuentra en el área del Lago Izabal, cerca de la costa atlántica de Guatemala, la cual contiene reservas probadas de 80 millones de barriles. Shell Oil exploró previamente esta área para la perforación de plataforma. La otra área ofrecida para producción compartida, con 70 mil 885 acres, se encuentra en la frontera con México, la cual cuenta con reservas probadas de 45 millones de barriles. Otras dos zonas ofrecidas están listas para producir luego de reactivar los pozos previamente perforados. Tres de las doce áreas, incluyendo una en la plataforma continental guatemalteca del Pacífico, son para exploración de gas natural. Muchas de las áreas abiertas a la exploración se encuentran en partes remotas y selváticas de la provincia del Petén. Según el Ministerio de Energía, las compañías podrán construir oleoductos de acuerdo a los mismos derechos de vía utilizados por Basic Petroleum, la cual ha construido oleoductos en los siete campos petroleros productores que tiene en el país. La producción petrolera de Guatemala, toda ella extraída por Basic Petroleum, es actualmente de 22 mil barriles diarios de petróleo, por encima de los 12 mil del año pasado.” “Guatemala iniciará pronto subasta de exploración en doce áreas”, Alexander’s Oil and Gas Connections, 22 de enero de 1997. http://www.gasandoil.com/goc/news
[90] Santa Amelia, Guayacán, Xan I, Izamná, Bactún I, Bolonkito y La Pita I.
[91] Cf. Andrés Barreda, Rolando Espinosa y Octavio Rosas Landa, “Producción y papel del petróleo en el mundo”, en El Cotidiano , Núm. 91, septiembre-octubre de 1998, p. 23-24.
[92] Aunque desde hace veinte años se insiste en un agotamiento inminente de las reservas mundiales del energético, la realidad es que las estimaciones más conservadoras predicen reservas todavía para mediados del siglo XXI.
[93] Cf. Andrés Barreda y Oscar Lagunas, “Los energéticos como límite al desarrollo capitalista”, en Ana Esther Ceceña y Andrés Barreda, Producción Estratégica y Hegemonía Mundial, Siglo xxi editores, México, D.F., 1995, p. 186.
[94] Cf. al respecto las denuncias públicas del secretario general del sindicato petrolero, Dechamps, el 18 de marzo de 1996.
[95] Cf. Miguel Ángel Sánchez, El Financiero, 15 y 18 de marzo de 1995; así como los artículos periodísticos de Emilio Lomas en La Jornada en torno a la relación de Mackinsey con el Banco Mundial.
[96] “El caballo de Troya cabalga sobre México”, Jeffreys and Co., 3 de enero de 1995.
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